Junio 2000

Editorial


Tanto la legislación en derechos sexuales y reproductivos como los servicios de salud sexual y reproductiva en la región están lejos de garantizar todo lo acordado en las recientes conferencias internacionales de El Cairo y Beijing. Esta situación nos plantea la necesidad de intensificar nuestro trabajo de educación con los legisladores y con quienes toman las decisiones relacionadas con el ejercicio de estos derechos.
Por otra parte, hay una articulación muy clara en el nivel latinoamericano en contra de todos los derechos conquistados por las mujeres y la situación es tan grave que consideramos que estamos en una emergencia regional en lo que respecta a la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.
En Argentina por ejemplo, se ha manifestado con una fuerte alianza del expresidente Menem con el Vaticano, quién sólo en el año de 1999 ha decretado el 25 de marzo como el día del niño no nacido y más recientemente, en agosto, ha realizado un evento organizado con el Vaticano en la sede del Gobierno Nacional. Este evento convocó a políticos y legisladores como parte de su cruzada en contra del aborto, comprometiendo a todos los candidatos presidenciales con el discurso pro-vida. En la mayoría de los países de la región se está reformando el Código Penal y el punto en discusión es justamente "la defensa de la vida desde la concepción".
En Colombia el Concordato Iglesia-Estado es más sólido que antes: en la preparación de la delegación oficial para Cairo + 5, se sostuvo desde el gobierno que era necesario apoyar la posición del Vaticano debido a su rol protagónico en el proceso de paz de este país.
En México, la jerarquía y sus aliados laicos conservadores han incrementado su presencia y sus actividades en la vida pública y la política, articulando una agenda realmente conservadora en lo que se refiere a los derechos de las mujeres y las y los jóvenes. Su influencia se ha visto reflejada en la imposibilidad de poder establecer un programa de educación sexual dentro del sistema educativo mexicano y en la reciente campaña de firmas de la jerarquía conservadora para cambiar la Constitución Nacional introduciendo la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
Las organizaciones de derecha católica continúan fortaleciendo su alianza con la jerarquía católica y elaboran estrategias conjuntas. A fines de 1999 en Brasilia, se realizó "El IV Congreso Latinoamericano de los Movimientos por la Defensa de la Vida", por iniciativa del Consejo Pontificio para la Familia y los Movimientos Pro-Vida. Este Congreso propone que sea constituido un grupo parlamentario en defensa de la vida y la familia en cada país de América Latina, así como un grupo inter-parlamentario que actúe conjuntamente en todo el continente, compuesto por un equipo de asesores legislativos, para acompañar los proyectos a favor de "los valores morales". Proponen una legislación que proteja la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Para mayor apoyo pastoral inclusive de las Conferencias Episcopales, los movimientos pro -vida, sugieren una articulación sistemática continental de las agencias de noticias en esa materia.
Frente a esta avanzada de la derecha católica sobre los derechos de las mujeres nos decidimos a publicar en este número de Conciencia Latinoamericana aquellos artículos que a nuestro entender mejor reflejan lo que hoy está ocurriendo en América Latina y agradecemos especialmente la gentileza de Le Monde diplimatique que desinteresadamente nos permitió reproducir artículos publicados en este prestigioso medio sobre el tema que nos convoca.

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