Diciembre 1999

Foro Social Mundial Porto Alegre - Brasil

Las organizaciones feministas estuvieron involucradas con la preparación e implementación del Foro. La perspectiva feminista fue representada en las conferencias principales a través de Gina Vargas (Perú) y Gigi Francisco (Filipinas), entre otras participantes. El mejor momento feminista en Porto Alegre fue la manifestación contra la política de George W. Bush en relación al aborto. La manifestación expresó el modo de hacer política de las mujeres, plural y colorida, manifestando el repudio a la nueva política conservadora del gobierno americano que agrava las consecuencias de la globalización. La política de Bush no sólo será perjudicial para nuestros pueblos por la exacerbada defensa del mercado, sino que también lo será en relación a la autodeterminación sexual y reproductiva de las personas, especialmente de las mujeres. La globalización actual no es solamente capitalista y neoliberal, también es sexista y se apoya en la desigualdad. Luchar contra la pobreza, contra la desigualdad, contra la discriminación, contra el sexismo, contra todo tipo de opresión es apostar a un nuevo mundo en el que todas y todos quepan. Es necesario mantener encendida la llama de esperanza surgida en Porto Alegre.

Comentarios de Isabel Raúber Filósofa, Argentina-Cubana


Las organizaciones construidas por distintos sectores de los pueblos del mundo: los sin tierra, de Brasil, los zapatistas de Chiapas, los pueblos originarios de Ecuador, los pobladores barriales, en Dominicana, Perú o Venezuela; los de la ceteá, en Argentina; los campesinos pobres, en Paraguay, Bolivia o Colombia; los mapuches, en Chile junto a Cuba inclaudicable, para solo mencionar algunos movimientos de nuestro continente crecidos en años de resistencia, lucha y desafío al poder, verdaderos ejemplos de creatividad y firmeza se dieron cita en Porto Alegre entre el 25 al 30 de enero del 2001. La realización del Foro Social Mundial, insisto, no fue una casualidad.

Los antecedentes más cercanos es posible encontrarlos en el “otro Davos”, en las luchas contra la OMC, en Ginebra, en Seattle, en Praga, pero el primer antecedente directo está sin dudas, en la resistencia del primer hombre, de la primera mujer, a la avalancha neoliberal, está en su decisión de no rendirse, de no entregarse pese a sentirse aislado, está en su confianza en que muchos otros harían lo mismo que ellos, y en su determinación a construir las herramientas necesarias para hacer posible un mundo diferente, ese mundo que ya comienza a vislumbrarse en encuentros y manifestaciones como la vivida recientemente en Porto Alegre.

La esperanza reunida allí como nunca antes, mundialmente, se encontraba a sí misma y se multiplicaba gozosa en cada rostro, en cada mirada, en cada discurso, en cada conferencia, en cada concierto, en cada almuerzo, café, té, agua o mate que se compartía entre los presentes.

La emoción fue grande. Era como una necesidad de reafirmación: encontrarse con otros que también resistieron y también creyeron en otro mundo posible, y construyeron, y vinieron... En este sentido, el Foro Social Mundial fue también un monumento vivo a los miles de compañeros y compañeras, luchadores populares que ya no están físicamente entre nosotros porque sus vidas fueron tragadas por la criminal voracidad fascista neoliberal que pretendió detener la historia terminando con la vida de sus opositores. Pero ellos nuestros muertos y desaparecidos- deambulaban por todo Porto Alegre, con la fuerza de su ejemplo de resistencia y lucha inclaudicables estaban entre nosotros, con nosotros, presentes siempre en nuestros corazones, pensamientos y acciones, sonrientes, con la mirada en alto y la felicidad de ver renacer, multiplicados y renovados, aquellos sueños en estos.

Para los movimientos sociales del mundo entero, la concreción del Foro fue también un premio a su fe, a su no entrega, a sus resistencias, a su capacidad para articular con otros actores en el interior de cada uno de sus países venciendo las trabas del sectarismo, a su capacidad para construir organización, caminos y salidas posibles, junto a la de su propio poder y a su ser sujetos. Por eso, lo que allí sucedió entre el 25 y el 30 de enero, no cayó del cielo, ni ocurrió mágicamente; tampoco comenzó ni terminó allí, continúa. Si tuviera que sintetizar el espíritu del Foro, diría eso: su carácter anticapitalista. Un salto años luz hacia adelante: no va más el capitalismo; no hay salidas posibles en su interior. Pienso en esto y recuerdo recurrentemente la afirmación del subcomandante Marcos cuando decía: Luchamos para transformar la sociedad, subrayando la profundidad y la dimensión de los desafíos de la transformación.

¿Las alternativas? Multicolores, como solo será posible en un planeta también multicolor. La proyección socialista está en el horizonte futuro; es el ideal, parte del caudal cultural histórico que nutre y fortalece la perspectiva de los pueblos, pero es necesario repensar el socialismo con todas las enseñanzas que arrojan las primeras experiencias, enriquecerlo con el caudal de sabiduría acumulada por los trabajadores y trabajadoras del planeta, por los hombres y mujeres de los pueblos originarios de nuestra América, por los excluidos de Africa y Asia y del mundo entero, por la infancia que deambula por las calles... Es necesario ampliarlo, pluralizarlo, democratizarlo, humanizarlo.

Entre los presentes en la cita de Porto Alegre, algunos reclamaban una declaración final o una especie de borrador de programa mundial de lucha. Pero, ¿qué mayor programa?, ¿qué mayor declaración de principios que esas dos convicciones forjadas con la vida, es decir, con las vivencias mente, corazón y acción-de cada uno de los presentes en nombre de sus pueblos? No son pequeños, ni el salto, ni el saldo.

Queda por delante la gigantesca tarea de llevar adelante estas determinaciones. Y esto es parte de la construcción cotidiana, de la disputa y las construcciones que día a día llevan adelante los distintos sectores populares, los trabajadores, las amas de casa, lo campesinos, los jóvenes, los marginados, los desocupados y desocupadas, en cada uno de sus países. Son ellos los que le darán, en cada caso, contenido y forma concretos al anhelo e ideales colectivos de los que son parte. Por eso el Foro Social Mundial ha sido doblemente exitoso, porque no solo ha propiciado el encuentro de muchos movimientos sociales del mundo, no solo ha demostrado una vocación de construcción de alternativas por parte de éstos, sino también porque ha crecido, porque lejos de cerrar su puertas las abrió. Una nueva subjetividad cobra fuerza.-

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