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Derechos de los Adolecentes
El acceso a la información y a los servicios de planificación familiar fue establecido como un derecho humano hace más de 25 años, endosado por 157 gobiernos en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos en 1968. La Proclamación de Teherán otorgaba el derecho a los "padres", pero varios documentos subsiguientes -incluso el Plan de Acción Mundial de Población elaborado en la Conferencia Mundial sobre Población de la ONU en Bucarest en 1974- otorgaron el derecho a todas las parejas y todos los individuos. Esto fue interpretado ampliamente como un derecho que incluía a los adolescentes. La Conferencia de Bucarest recomendó que las naciones alentaran la educación apropiada concerniente a la paternidad responsable. Diez años más tarde en la ciudad de México, la Conferencia Internacional sobre Población fue más allá: entre diversas recomendaciones sobre el tema de los embarazos y partos entre adolescentes incluyó una cláusula en la cual recomendaba que los gobiernos debieran asegurar que "los adolescentes, tanto varones como niñas, reciban educación adecuada, que deberá incluir la educación en vida familiar y la educación sexual e información y servicios apropiados". Otras declaraciones internacionales han respaldado estas declaraciones. Las Estrategias Futuristas para el Avance de la Mujer, adoptadas en 1985 en Nairobi, identificaban a las niñas adolescentes como un importante grupo en riesgo de embarazo no deseado y, por ende, con necesidad especial de la atención por parte de los gobiernos. La Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño (un ser humano menor de 18 años de edad) declaró el derecho de los niños a la salud y la protección de la explotación sexual y el abuso sexual, como asimismo fue reiterado por la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos en 1993. La Declaración de la Conferencia sobre Derechos Humanos instaba a los gobiernos a intensificar sus esfuerzos en favor de la protección y el fomento de los derechos humanos de la mujer y la niña. Hacía un llamado a la eliminación de la violencia basada en su sexo, y de todas las formas de acoso y explotación sexual. En 1992, la Declaración del Congreso Internacional sobre Educación y Desarrollo celebrada en Estambul incluía una solicitud de ampliar el alcance de la educación en materia de población, para integrar no sólo tópicos de educación sexual y de vida familiar, sino también la prevención del SIDA, los embarazos adolescentes y la relación entre la población, el medio ambiente y los recursos. Los jóvenes tienen la mayoría de los mismos derechos que los adultos en el campo de la salud y la sexualidad: el derecho a elegir si desean tener una vida sexualmente activa o no; a la información; a la anticoncepción; al aborto seguro y a la protección contra las enfermedades; a la confidencialidad y a poder confiar en quienes ofrecen prestarles ayuda.
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Publicado en "Comprender a los adolescentes", informe de la Federación
Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), Londres, 1994.
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