Entevista


Salvador Ruiz Villegas

Rompió el 68 con el corporativismo


Salvador Ruiz Villegas era presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNAM cuando estalló el Movimiento Estudiantil-Popular de México en 1968. Un grupo dirigido por él había participado un año antes en pláticas con el rector Javier Barros Sierra con el fin de reorientar la carrera de ingeniería al servicio del país, no de los capitanes nacionales y extranjeros de la industria de la construcción. Cuando el Movimiento Estudiantil se estructuró naturalmente fue elegido representante de Ingeniería ante el Consejo Nacional de Huelga. Preso en Lecumberri con la dirigencia del CNH (1968-71), participó después con Heberto Castillo y Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca en la formación del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) que luego se fusionó con otras fuerzas para crear el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Pero en este último partido no participa. En lo político, actualmente forma parte del colectivo La nave va junto con Marcelino Perelló, Joel Ortega, Cervantes Cabeza de Vaca, César Encino y otros que buscan fortalecer las alternativas políticas en México.
—¿Cómo ves el México de hoy, a treinta años del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968?

—Increíble. Pienso que el Movimiento Estudiantil logró, sin proponérselo, sin estar muy claro y consciente, romper la columna vertebral del corporativismo. Sin embargo, creo que en el momento actual algo que lastima la dignidad de todos los mexicanos es que la clase política dispone de las riquezas de este país sin rendir cuentas a la sociedad absolutamente de nada. Ahora bien, considero que el Movimiento Estudiantil derivó de alrededor de seis o siete corrientes importantísimas que siguen presentes. Y vale la pena que las mencione: 1) La línea guerrillera, que sufrió una gran represión con la guerra sucia de los setenta. 2) Los que nos fuimos al movimiento abierto en septiembre de 1971 y Heberto Castillo convocó para formar un comité de auscultación y promover la creación de un partido abierto que posteriormente fue el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), comité en el que figuraron Octavio Paz, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Luis Tomás Cabeza de Vaca y yo mismo, entre muchos otros, movimiento que amplió las posibilidades para que después surgiera el Partido Revolucionario Trotskista (PRT) y otros movimientos más abiertos como el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). 3) Las bases cristianas que fundaron el Movimiento Urbano Popular (MUP) que el priísmo despreció y no le dio la importancia que supone para el crecimiento y organización política de las ciudades; las bases cristianas que se integraron al MUP es otra de las fuerzas presentes. 4) Los que se fueron a la Tendencia Democrática con Rafael Galván, cuyo movimiento electricista influyó para la formación primero del sindicalismo universitario y después del nuevo sindicalismo independiente que está al margen de las organizaciones corporativas de Estado como la CTM y el Congreso del Trabajo. 5) Un elemento más fueron los maoístas que se fueron al campo y lograron crear organizaciones como la Línea de Masas que terminaron por romper el monopolio de la priísta CNC en el campo que como la priísta CNOP en las ciudades son clientelares; 6) otra más es la que conformó una cierta corriente de empresarios que está más allá del control absoluto del Estado y creó una generación de empresarios nuevos. Y 7) la corriente que se formó con una serie de periodistas que establecieron una relación diferente en los medios y gracias a los cuales hoy existe un margen mayor de libertad de expresión. Todas estas corrientes que se derivan del 68 están actuantes. Pero si bien es cierto que el corporativismo anda en ruedas de minusválidos también es cierto que el patrimonialismo es indignante y vergonzante para todos los mexicanos. Pienso por lo tanto que no habrá transición democrática, no habrá democracia si no damos paso a un proceso abierto de reforma del Estado. De otro modo no habrá aparatos de justicia que rompan absolutamente y para siempre con ese desnivel abismal que existe entre los mexicanos ricos y pobres. Con ese patrimonialismo indignante que hace que las riquezas del país se las apropien unos cuantos. Por el camino presente es imposible construir una democracia. Yo no se cómo los partidos políticos, la iglesia y todas las organizaciones que están actuantes no se dan cuenta que sin un aparato de justicia confiable no será posible llevar a la cárcel no a los que se roban un huevo o una gallina sino a los que se roban y saquean las grandes riquezas de este país. Es lo que yo veo a 30 años del Movimiento Estudiantil-Popular de México en 1968. Un enorme patrimonialismo asociado con intereses extranjeros que hace imposible que pueda haber justicia, que pueda haber instituciones que impartan justicia y que sea imposible la transición a la democracia y a la reforma del Estado.

—¿Hay algún calendario de conmemoraciones?

—Sí. Tenemos una organización que se llama La Nave va. Y al grupo más compacto le llamamos El submarino amarillo, que está integrado por Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, Marcelino Perelló, Joel Ortega, César Enciso y otros. Estamos intentando tender puentes hacia muchas más organizaciones, entre ellas al grupo de Raúl Álvarez Garín para que podamos hacer una celebración diferente. Tal parece que la celebración de cada cinco años nos ha jalado más hacia lo necrófilo por inducción de los medios masivos de comunicación. En esta ocasión queremos mostrar el aspecto más festivo, más libertario del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968. Queremos reivindicar a los cientos o quizá cientos de miles de compañeros que participaron y fueron el alma del Movimiento con el apoyo y la solidaridad del pueblo mexicano. Queremos rescatar el sueño libertario para heredarlo a los jóvenes de hoy. También deseamos que esta celebración pueda servir para que los jóvenes de ahora se conviertan en sujetos de su propia historia y construir y diseñar este país con otra visión no enajenada como la que tenemos en la actualidad. Si logramos esta segunda explosión de la consciencia y si vemos con claridad el objetivo que pudiera tener esta segunda explosión de entusiasmo democrático y romperle la columna vertebral al patrimonialismo, los mexicanos podríamos contar por primera vez con instituciones de justicia que puedan crear un verdadero Estado de Derecho y de Justicia.

—¿Cuál es el programa de acción que se proponen?

—Tenemos pensados cuatro o cinco actos para esta celebración. Uno de ellos es el que ya pasó con el que celebramos la Marcha de la Dignidad el 1º de agosto de 1968 que encabezó el rector Javier Barros Sierra y en conmemoración de la cual colocamos un simbólico monolito en la esquina de Félix Cuevas e Insurgentes. El 26 de julio de 1998 sembramos un árbol junto al Hemiciclo a Juárez como una especie de compromiso de los jóvenes que fuimos y los jóvenes de ahora por la transición a la democracia. Tenemos pensado llevar a cabo una marcha el 27 de agosto que exorcice los errores o traiciones al Movimiento Estudiantil-Popular de 1968 cometidos precisamente en esta fecha en el Zócalo ante unos 400 mil estudiantes. Queremos también hacer una celebración para reconocer el apoyo que tuvimos de la Coalición de Maestros de Enseñanza Media Superior y hacer en especial un reconocimiento a José Revueltas, Heberto Castillo y a Eli de Gortari. Vamos a invitar para ello a Fausto Trejo, sobreviviente de la Coalición. Eso lo vamos a celebrar el 13 de agosto en el Casco de Santo Tomás. De ahí vamos a marchar hacia el Zócalo y hacer un pequeño acto. Queremos sumarnos a las celebraciones que otras organizaciones vayan efectuando. Algo que también pensamos hacer es un festival de poesía y de música en el que esté representada esa gran diversidad de expresiones artísticas que se dieron en el Movimiento Estudiantil. Esto se llevaría a cabo el 18 o 20 de septiembre. Por último queremos efectuar mesas redondas, seminarios y conferencias referentes al 68 pero planteadas al presente. Queremos apoyar la apertura de los archivos de los gobiernos federal y local que instrumentaron y consumaron la represión. Hace cinco años nosotros fuimos los promotores de la Comisión de la Verdad y propusimos que se abrieran los archivos. Esta vez el 2 de octubre lo queremos celebrar con un paro nacional y un minuto de silencio. (CP)

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