El ciudadano al poder


Francisco Chavira Olivos, delegado en Milpalta

Ya, regeneración ecológica y fin a conurbación impune


Carlos Perzabal

Poner fin a conurbación perniciosa, incontrolada y fuera de la ley; sujetar a normatividad y poner un “hasta aquí” al anárquico pulular de asentamientos humanos irregulares; reforestar para recuperar los bosques perdidos, mejorar el clima alterado y hacer propicia la temporada de lluvias; regenerar la tierra, retomar la siembra del maíz, frijol, haba, calabaza, chilacayote y árboles frutales como la manzana, el durazno y el casi en extinción capulín; dar por terminada la contrastante, injusta y emmpobrecedora práctica del monocultivo del nopal; no erradicarlo totalmente sino incentivarlo en el marco de lo que puede ser una floreciente y diversificada agricultura; y favorecer el establecimiento de agroindustrias para el aprovechamiento cabal de los cultivos, el moderno envase y empaque de los productos del campo y acceder con mercancía de valor agregado a los mercados nacional e internacional; son algunos de los programas y planes que se propone desarrollar el delegado perredista Francisco Chavira Olivos en Milpalta.

Convencido de que la elección democrática del jefe de gobierno de la ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas, el 6 de julio de 1997 significó el principio del fin del paternalismo de gobiernos que prometen beneficios a cambio de la pignoración del sufragio, el delegado milpaltense, primer oriundo de Milpalta en cuarenta años, se propone asimismo combatir las por desgracia aún muy arraigadas secuelas de esa nefasta mentalidad entre protociudadanos que se acostumbraron a pedir y a recibir del gobierno, en este caso de las delegaciones políticas, toda clase de dádivas y patrocinios por ejemplo para el ejercicio de prácticas cívicas, artísticas y deportivas en el entendido de que dinero y materiales eran una forma de pago que aseguraba su concurrencia a manifestaciones públicas de apoyo, el acarreo encubierto a mítines proselitistas y copiosos votos clientelares en cooptado período electoral.

“Aún las fiestas del carnaval —alumbrado público, letrinas, cetros,trofeos, vestidos para las reinas, todo es con cargo al presupuesto de la delegación”, deploró. Cronista e historiador de Milpalta, recordó que “tradicionalmente esos gastos eran sufragados con las cuotas del barrio que sacaba sus grupos y cooperaba con la banda, o si cada barrio tenía su banda sacaba su comparsa y la presentaba. Pero a partir del surgimiento de esa idea de que se podrían cubrir algunos de esos gastos con cargo a la delegación se hizo un vicio. Y todo a tendido a crecer. Si llegaban representantes del Departamento Agrario proporcionaban semilla, tractores, fertilizantes y plaguicidas. Por eso alguna vez alguien dijo: “Preséntense, no necesitan nada más que las manos para recoger la cosecha”. Desde entonces estamos viciados. La sociedad es la que se ha echado a perder o los gobernantes que hemos tenido son los que nos han maleado”, opinó.

“Ahora estamos cambiando esa mentalidad para que los ciudadanos cooperen con el gobierno local a cambio de algo”, anunció. “Ahora estamos invitando a participar en algo que tiene un significado altruista: conservar el medio ambiente que se ha deteriorado con el uso y el abuso del tractor; con la destrucción de pequeños parcelados o nichos ecológicos donde se conservaba la humedad, preservaban los cultivos de los vientos excesivos del norte, y producía maíz, frijol, haba, calabaza y árboles frutales; con la explotación intensiva entre 1940 y 1960 de magueyes productores de pulque cuyo consumo después se estimó socialmente denigrante y terminó siendo desplazado por la cerveza; y en años recientes con el monocultivo del nopal que exterminó flora y árboles para que no le den sombra, que necesita mucho abono orgánico y es altamente consumidor de agua por lo que se ha enrarecido el ambiente y en esta época se siente en Milpalta un calor ardiente y seco porque tenemos el bosque muy alejado, estamos rodeados de puras nopaleras y se ha roto con la cultura de los escalonados de tierra sobre planicies que tomaron cientos, miles de años en formarse y que tan buenos resultados agrícolas dieron en el pasado”.

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