Entrevista

Clara Jusidman, secretaria de Salud, Educación y Desarrollo Social

Ahora, a elevar el nivel y la calidad de la vida


Durante los primeros nueve meses del gobierno del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas han sido sentadas las bases de una política social integral fundamentada en un desarrollo sustentable que revierta los efectos excluyentes del sistema socioeconómico imperante desde hace treinta años en el país e incorpore las mayorías marginadas a proyectos concretos de autosostén para asegurar niveles mínimos de convivencia y hacer posible la elevación no sólo del nivel de vida sino —muy importante— la calidad de vida de todos los ciudadanos de la metrópoli, declaró a Rino Clara Jusidman, secretaria de Salud, Educación y Desarrollo Social del gobierno capitalino. Agregó que tienden hacia ese objetivo la reciente distribución de 1.5 millones de libros de texto gratuito entre estudiantes de secundaria, la concertación de la Primera Feria Mexicana del Empleo que reunió en julio pasado en el Palacio de los Deportes a 250 empresarios oferentes de trabajo y 100 mil demandantes de contratación de los cuales obtuvieron puesto remunerado poco menos de la mitad; el establecimiento reciente de un Centro de Atención para el Indígena Migrante en el corazón de la urbe cuyo propósito es proteger y asesorar en materia de salud y trabajo a los núcleos cada vez mayores de miembros de etnias en desamparo que arriban a la ciudad en busca de oportunidades de subsistencia y generalmente caen víctimas de la explotación; y la creación de un Fideicomiso para la Atención de los Niños de la Calle y contra las Adicciones que proyecta auxiliar a 3 mil infantes que por lo regular tienen su "hogar" en las coladeras de la urbe y a casi 500 mil personas que consumen estupefacientes y alcohol y contribuyen con su mal vivir a la inseguridad pública.

—¿Cuáles son los objetivos de la política social del gobierno de la ciudad de México?

—Hemos fijado cuatro objetivos. Uno es el de la justicia social, por lo que hace a los grupos que tienen mayores desventajas y situaciones de rezago. Otro el de la equidad, que tiene que ver con el tratamiento asimétrico que a veces deriva de la cultura y la forma de manejo de la diversidad —no somos una sociedad acostumbrada a manejar en forma igual a los grupos distintos que conforman la sociedad—. Un tercer objetivo tiene que ver con la elevación del nivel y la calidad de vida de la población. Y el cuarto es contribuir a la reintegración del tejido social que sentimos en los últimos años se ha deteriorado mucho. Estos son los cuatro objetivos principales. Y hemos definido varias estrategias. Una importante es la participación social que se dio desde la convocatoria que se hizo en la Consulta para la Construcción de una Política Social concensada a partir de un documento de propuesta de política. Hicimos una consulta a trabajadores del propio Gobierno del Distrito Federal, a especialistas académicos, a representantes de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y de organizaciones comunitarias. Distribuimos alrededor de 2050 documentos. Varios de ellos fueron a su vez reproducidos y entregados a otras personas dentro de organizaciones e instituciones de educación superior. Recibimos alrededor de 180 opiniones que conforman más de 300 observaciones específicas que estamos incorporando al material. Hicimos reuniones sobre grupos específicos de interés en la política social, la última fue hace unos días sobre el tema de la prostitución y el sexoservicio. Se hicieron reuniones con organizaciones y especialistas en niños de la calle, en violencia familiar, en la infancia en general. Y con eso se definieron políticas específicas para cada uno de los grupos. En todos los casos el tema central es el reconocimiento de los derechos humanos y el reclamo de su cumplimiento. La atención prioritaria a todos estos grupos informa hoy la política social del gobierno del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. El otro tema es de los servicios especializados hacia estos grupos. Por ejemplo, en materia de tercera edad o de adultos mayores estamos creando el programa Un espacio para ti que implica definir tiempos y lugares dentro de edificios e instalaciones del sector social del gobierno destinados a que la población de edad avanzada se encuentre, realice actividades deportivas, culturales, de capacitación y pláticas sobre los temas que más les preocupan, entre otras opciones.

—Y que no estén en la casa como un mueble viejo, ¿verdad?

—Así es. Otro proyecto íntimamente vinculado con aquél es el Programa de Salud. Un grupo de promotoras visitará casa por casa, cada una se responsabilizará por 500 familias y cuando detecte por ejemplo discapacitados o personas mayores que estén relegadas se les invitará a integrarse a los grupos correspondientes del programa Un espacio para ti que ofrece a las familias capacitación para el manejo de los viejos o inválidos con el fin de rehabilitarlos mediante el trabajo o las actividades deportivas y culturales. Ahora, en varios de los deportivos que manejamos, hay actividades para población con discapacidad. Estamos armando mecanismos que nos permitan detectar a las personas que tienen problemas específicos y referirlos a los distintos programas que estamos construyendo. En el caso de la niñez estamos desarrollando el programa Una ciudad amiga de los niños según el cual habrán de hacerse modificaciones a servicios públicos como el teléfono o los sanitarios, pensando que no todos tienen la estatura de un adulto. Y hay ahí previstos desde establecimientos infantiles que den facilidades para atender a los niños hasta programas vacacionales con cursos como los de verano. De acuerdo con ese programa las delegaciones llevaron a cabo hace poco una gran cantidad de cursos de verano en sus instalaciones. Por ejemplo, en el Deportivo Francisco I. Madero de la Magdalena Mixhiuca los cursos y vacacionales para escolapios estuvieron muy concurridos. Lo que estamos haciendo es ampliar la oferta de servicios y adecuándola a la diversidad de población que hay en la ciudad de México. Uno de sus componentes en aumento son los indígenas. El deterioro del campo y conflictos irresueltos durante siglos agrega diariamente a la urbe inmigrantes de etnias en desamparo. Esto llevó por primera vez al gobierno capitalino a asumir una política específica. Y a crear como parte de ésta un Centro para la Atención del Indígena Migrante. Situado en la calle Del Carmen, en el centro histórico de la metrópoli, el nuevo establecimiento brinda asesoría jurídica, orientación en materia de trabajo, vivienda y servicios médicos, por lo que se ha convertido en un espacio seguro para esta población sensible de condición marginal. Con el fin de protegerla integralmente hemos establecido centros de información ad hoc en las centrales camioneras porque ahí la atrapan las redes de polleros para las obras de construcción, y jóvenes, inclusive niños son explotados poco después como peones de albañil. Queremos, pues, informar y asesorarlos en el momento en que arriban a la ciudad para que sean conscientes de sus derechos. Los niños de la calle ocupan por supuesto otro de los puntos prioritarios del gobierno del ingeniero Cárdenas. Abandonados durante años a su suerte, son sujetos por primera vez de protección y rehabilitación integral. Un fideicomiso creado ex profeso prevé una inversión de 60 millones de pesos para dotarlos de techo, sustento, educación y trabajo. Librarlos de las coladeras y las adicciones será fundamental. La idea que está permeando nuestra acción es recuperar los servicios que por mandato social debe proporcionar el gobierno de la ciudad para atender la problemática de la urbe que, insisto, no sólo está determinada por carencias materiales sino también por el deterioro ético, moral y de conflicto y violencia desatado por la diversidad, necesidades específicas y diversas de los grupos de población que habitan la ciudad. Eso resumiría de alguna manera el sentido que le estamos queriendo dar a la política social del gobierno del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

—¿Qué se hace en relación con el desarrollo sustentable para enfrentar la globalización que tiene que ver con la privatización de la vida?

—La problemática que enfrenta la población de la ciudad —niños, jóvenes, viejos, adultos, matrimonios— gira en torno al conflicto social y a la destrucción de las redes de integración social, a una transformación de la familia y de la sociedad en su conjunto. Las contenciones y solidaridades que anteriormente se daban por garantizadas al interior de la familia y de la comunidad ya no están ocurriendo en la ciudad de México. Hay claramente un proceso de cambio de las estructuras familiares. Hay un conflicto entre generaciones. Hay un problema central de comunicación entre generaciones y entre estratos sociales. Hay un problema de conflicto entre generaciones al interior de los hogares en el mismo barrio. Hay un resentimiento. Y todo esto por falta de esperanza, por una falta de sentido de la vida. Yo diría que un problema muy serio es que no tenemos un proyecto compartido y no hay una visión de futuro clara en donde la gente esté dispuesta a sacrificar la satisfacción de lo inmediato pensando en que está construyendo una sociedad que lo va a proteger, le va a ayudar y le va a dar seguridad. Hemos privilegiado vivir el momento. Yo creo que el gran reto en términos sociales y de desarrollo sustentable social es recuperar la comunicación, aprender a resolver el conflicto y trabajar juntos nuevamente desde los niveles individual, familiar y barrial hasta el ciudadano. No le veo otro camino. O sea, los enfoques asistenciales de entrega de cosas a la gente han sido superados por el tipo de problemática que estamos enfrentando en la ciudad. El Estado benefactor y corporativo tocó a su fin y hay que construir otro fundado en el Estado de derecho. (CP)

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