Sabemos que no podemos cambiar el mundo. Pero el mundo sabrá que no podrá cambiarnos a los que luchamos.
Hay luchas que valen si hay victoria. Nuestra victoria está en el valor de nuestra lucha.
El solo hecho de luchar, es meritorio en un mundo rendido y resignado, que piensa que la lucha no conduce a ningún lado.
No importa si las mayorías nos creen unos ilusos y delirantes. Lo que importa es que si las mayorías no creen en la ilusión y en el "delirio", no nos contagiemos.
Somos menospreciados e ignorados por los que aceptan que la sociedad sea lo que es, y que nos creen hostiles al bien común. Es para bien de ellos que luchamos y, sin embargo, nos rechazan. Ellos cosecharán nuestra siembra y, sin embargo, pisotean nuestro crecimiento. Ellos, sin embargo, verán erguirse nuestros tallos y ramas, y ya a la sombra de nuestros logros, lamentarán que parte de la cosecha se haya perdido por habernos negado riego. Porque muchos de los que hoy nos tratan con menosprecio o indiferencia, tendrán que nutrirsecon los frutos de nuestra lucha, a la que habrán sido ajenos. Pero en esos frutos recibirán la semilla que aprenderán a sembrar: iniciarán una nueva lucha.
Un buen combatiente no es aquél que gana más batallas de las que pierde, sino el que, aunque haya perdido todas, continúa de pie, hasta el combate final. Y si en el último combate resultara derrotado, sería un buen combatientepor el solo hecho de haber luchado. Porque entre tantos que no luchan, por el solo hecho de luchar, un combatiente, gane o pierda, es siempre un buen combatiente.
Las Grandes Verdades están a la vista de todos, pero eclipsadas por las Grandes Mentiras, que no tienen guerreros, sino carceleros, jueces y policías; políticos y religiosos, crédulos y farsantes. Sólo hay guerreros del lado de las Verdades, y sus espadas de justicia son tan poderosas, que el sistema las muestra como perniciosas y prohibidas, y a todo guerrero, lo muestra como un conspirador contra el orden social. El reino de la mentira no acepta portadores de espadas de justicia defensores de la Verdad. Pero estas espadas no aceptan la mentira. Por eso donde haya guerreros, las espadas prohibidas siempre serán empuñadas contra la mentira.
El mundo no fue hecho para fines útiles a la evolución del ser. Quien advierte esto, es un rebelde en potencia, está listo para la rebelión.
Un libre rebelde es, ante todo, un esclarecido que conoce la Gran Farsa con que se manipula al mundo. Y es, luego de todo lo aprendido, un individuo no manipulable, capaz de liberar a otros.
Como a la historia la escribieron los que le ganaron a la Verdad, seguramente que las otras historias, las de los que perdieron, son más creíbles que la versión oficial. Pero hasta tanto la ingenuidad y credulidad no permitan ver que todo es al revés de lo que se muestra, el reino de la mentira estará poblado de siervos. Y sólo unos pocos rebeldes seguirán libres y liberando a otros del engaño.
OPIO POPULAR
La paz de las iglesias desactiva la fuerza del sentido
crítico. Produce un estado de aceptación del orden cósmico
establecido para la Tierra. Inhibe la protesta, la rebelión es sofocada.
Todo parece estar bien, tener explicación. La fe desplaza al cuestionamiento.
La Biblia parece ser creible. Y entendible, hasta en las más inaceptables
aberraciones del "Dios" Yahvé.
La religión ofrece respuestas capaces de
convencer, de apaciguar, de llevar a la felicidad.
Un libre rebelde no necesita paz ni felicidad; prefiere
la inquietud, el combate, la infelicidad, antes que cambiar la búsqueda
de la Verdad por el hallazgo de las pseudoverdades de repuesto para emparchar
falencias mentales y espirituales.
FREEREBELS
Un libre rebelde de la Red
Mundial de Libres Rebeldes difiere sustancialmente de los rebeldes
comunes que se oponen al sistema. Cuando ellos hayan dejado de existir
sobre el planeta, llevarán como memoria el haberse resistido a los
poderes mundiales. Pero eso no necesariamente significa tener conciencia
de a qué mandos cósmicos obedecen esos poderes. Con lo cual,
toda la lucha habrá carecido de lo que no debe carecer la lucha
de un combatiente de la RMLR: la conciencia
de contra qué y en favor de qué se está.
Un rebelde común puede no tener causa. Un
freerebel tiene por causa el restablecimiento del Amor Universal según
las leyes supremas de la evolución.
Un rebelde común puede estar contra los poderes
mundiales como un fin en sí mismo.
Un freerebel, al estar contra los poderes mundiales,
sabe que está combatiendo contra poderes cósmicos negativos
actuantes en la Tierra.
Un rebelde común puede ignorar la trama oculta
de los manipuladores de mundos contra las Leyes Universales.
Un freerebel conoce esa trama oculta, y su combate
no es meramente terrenal: es universal.
Las fuerzas cósmicas negativas que controlan
mundos como la Tierra, no se ven amenazadas por un rebelde común:
éste libra su combate a nivel planetario, por consignas cósmicamente
intrascendentes.
Un freerebel representa una seria amenaza para esas
fuerzas cósmicas negativas, pues su combate tiene proyecciones cósmicamente
trascendentes.
Un rebelde común, al oponerse a la sociedad
de consumo, pretende liberarse de los poderes mundiales en manos de los
hombres.
Un freerebel, al oponerse a la sociedad de consumo,
pretende liberarse de poderes en manos de seres cósmicos.