PLANTAS MEDICINALES
El Ajo como Remedio Casero Secundario
NOMBRE LATÍN: Allium sativum.
OTROS NOMBRES: Ajo común, Baracatza, All
FAMILIA: Liliáceas.
DENOMINACIÓN
FARMACOLÓGICA: Bulbo= Alii sativi bulbus.
En el curso de los siglos, las virtudes atribuidas al ajo son poco menos que innumerables.
Se le utiliza para fines medicinales desde hace más de 5000 años. Según nos cuenta Horodoto, a los trabajadores empleados en la construcción de la pirámide de Cheops, les daban a comer ajos, cebollas y rábanos, para que se mantuvieran sanos y fuertes. Se sabe que los fenicios, los griegos, los romanos y los germanos valoraban en esta especie tanto sus propiedades culinarias como medicinales.
En Medicina popular ha gozado siempre de gran reputación; pero sobre todo durante el Medievo. Entonces se creía un excelente remedio contra diversas epidemias, es decir, contra la "peste", en terminos generalizados.
COMPOSICION
El ajo contiene en todas sus partes, pero, sobre todo, en el bulbo, una substancia sulfurada inodora llamada aliicina.
La aliína, por la acción de un fermento contenido en los propios ajos, la aliinasa, primero se convierte en alicina, y después en disulfuro de alilo, ya con el característico olor a ajos.
La alicina, es una sustancia activa con propiedades antibióticas (se desarrolla bajo la acción de un fermento a partir de aliina), vitaminas A y B1, amida del ácido nicotínico y vitamina C. Además hay hormonas, que actuan de modo similar a las hormonas sexuales masculinas y femeninas, y fermentos, colina, ácido hidrorodánico y yodo.
PARTE EMPLEADA
Los bulbos, llamados cabezas, que se fraccionan en "dientes de ajos".
ADMINISTRACION
Entre 3 y 10 dientes de ajo al día, partidos en pequeños pedazos y tragados con agua o mezclados en las ensaladas.
PROPIEDADES
Estimula el apetito, activa las funciones digestivas, muy antiasmático, atiséptico y depurativo.
INDICACIONES
El ajo está muy indicado en falta de apetito y digestiones lentas, catarros del intestino, diarreas persistentes. Disminuye la presión arterial. Contra los gusanos. Antiséptico del intestino. Muy adecuado contra la arteriosclerosis y la bronquitis. Cuando existen gusanitos blancos en el recto se expulsarán haciendo lavativas de entre 6 y 10 dientes de ajos en medio litro de leche, en infusión. Contra los dolores reumáticos se aplican cataplasmas de ajo machacado.
Preparación
En Medicina casera, la mejor manera de administrar el ajo es en forma de ajiaceite, que es una emulsión de aceite de oliva en el zumo de ajos machacados. Cuando está bien logrado, constituye una masa pastosa homogénea, de color alimonado y con intenso olor a ajos, dulcificado por el aceite. Su aspecto es el mismo de la salsa mayonesa, pero menos amarillo.
Uso en Enfermedades
Respiratorias
El principal uso en medicina popular es en las enfermedades de las vías respiratorias. El hecho bien manifiesto de la eliminación por vía pulmonar de los componentes sulfurados del ajo da la razón a cuantos los preconizaron contra diversas enfermedades infecciosas de los órganos respiratorios.
Para combatir la bronquitis y la tos ferina se administran preparados de esta planta: el zumo fresco, los dientes triturados en leche con miel o zumos dulces preparados según antiguas recetas, como por ejemplo: “Se machacan o pican muy finos 5 dientes de ajo y se mezclan con 5 cucharaditas de azúcar. Se añade agua, se calienta hasta la ebullición y se cuela después a través de un paño. El líquido obtenido se bebe a cucharadas distribuyéndolo a lo largo de todo el día. Este zumo es muy eficaz contra la bronquitis y la tos.”
Para combatir la tos convulsiva de los niños, llamada también tos ferina, también se puede disponer que se machaquen en un mortero partes iguales de ajos y manteca de cerdo. Luego, se extiende sobre un lienzo una porción de esta manteca de ajos y se aplica sobre las plantas de los pies tres o cuatro veces al día. Conviene preparar nueva manteca todos los días, porque pronto pierde su eficacia. Dicha farmacopea añade que "es sumamente útil en la coqueluche y en casi todas las toses rebeldes".
Uso en Enfermedades
Parasitarias
En nuestros tiempos se ha comprobado que los ajos tienen en efecto cierto poder bactericida, mediante el cual son capaces de eliminar determinadas especies patógenas de la flora intestinal, sin dañar otras inocuas. Y no sólo puede entorpecer la vida de diversos microbios y aun matar algunas especies de ellos, sino también los gusanos intestinales, principalmente aquellos tan diminutos, blanquecinos, aguzados en ambos extremos, los llamados oxiuros, que producen el prurito anal de los infantes.
Para combatir los gusanos intestinales se dan los ajos en lavativas, mezclando en agua tibia e inmediatamente antes de darlas, una cucharada de ajiaceite bien llena, para que resulte un líquido lechoso.
El prurito anal, causado por aquellos gusanitos llamados oxiuros, se calma de la misma manera; aunque es más popular introducir en el recto, como si fuera un supositorio, un diente de ajo, pequeñito y untado con aceite si el paciente es tierna criaturita.
Son asimismo muy populares las rebanadas de pan doradas, bien untadas de aceite de oliva y frotadas con un diente de ajo, hasta consumir, por lo menos, la mitad de él. Las comen, sobre todo, los niños, para librarse de las incomodidades de aquellos gusanillos.
Uso en la Intoxicación
Nicotínica:
Meyer (1935) ha preconizado el empleo del ajo contra las intoxicaciones nicotínicas, como un remedio específico para combatir el llamado complejo sintomático del tabaquismo, y sobre todo en cuanto afecta a la acción nociva del tabaco sobre los vasos sanguíneos, las alteraciones cardíacas y las perturbaciones digestivas.
Uso como Hipotensor:
Más recientemente se han descubierto sus facultades hipotensoras. El descenso de la presión sanguínea en los hipertensos y arterioscleróticos se logra sin complicaciones secundarias y con carácter no tan efímero como el de otros hipotensores.
Sin probar bocado, hay quien toma el ajiaceite en ayunas, diluido en agua o en vino una cucharada sopera de él. Otros lo toman de la misma manera, pero antes de acostarse para pasarse a solas las molestias de su olor. En todos estos casos el ajo se utiliza para disminuir la presión sanguínea y para mantener en buen estado el sistema circulatorio.
Si en las formas indicadas, al natural, repugna tomar ajos, cuando se trata de aminorar la presión sanguínea, se hace uso de la tintura, que se prepara con 200 gr. de dientes de ajo, cortados a pedacitos, y 1 l. de espíritu de vino. Se dejan en maceración, en una botella bien tapada, durante diez días, removiéndola suavemente todos los días, pasados los cuales se cuela el líquido a través de un lienzo, se exprime bien el residuo y luego se filtra. Resulta un líquido de color ambarino y con intenso olor a ajos, que hay que conservar bien tapado y en sitio fresco. Los que usan esta tintura de ajos para disminuir la presión de la sangre, suelen tomar de 20 a 30 gotas con un poco de agua o de vino, antes de las comidas principales.
EFECTOS SECUNDARIOS
Carece de ellos. Su intenso olor es un "defecto estético".
El inconveniente más importante de este fármaco, tomándolo crudo, es la facilidad con que se difunde por todo el cuerpo y lo desagradable de su persistencia: "Quien come ajos, rábanos y morcilla, en la boca los tiene todo el día". Y no sólo huelen repugnantemente los gases intestinales de los comedores de ajo, sino la orina, el sudor y el aliento que son los vehículos naturales de su eliminación. Para enmascarar el olor a ajos de quienes los han comido se recomienda que después tomen manzanas y masquen perejil; pero no parecen precauciones muy eficaces.
RECOMENDACIONES
Cocidos, los ajos pierden su acritud y su olor; pero también sus facultades, porque el disulfuro de alilo es arrastrado por el vapor de agua de la olla. También lo declara el refrán: "Ajo hervido, ajo perdido".
FUENTE:
Juan Sisa Sentís, Plantas Medicinales,
Fitoterapia. Sant Carles, Ibiza.