PAN DE CENTENO


Incitación

"Cosa c’entra l’aids con i maglioni?". ¿Qué tienen que ver los buzos con el SIDA?. Tal la pregunta que se hace un no-consumidor de productos Benetton, y que sirve de título a un libro-recopilación de cartas publicado por dicha firma en 1993. Cien cartas de amor-odio que abren un abanico que incluye desde los aplausos hasta los insultos y amenazas a la publicidad más controvertida de nuestros tiempos.

Presentación del problema 1

¿Qué tiene que ver la publicidad con el arte?. Tal la pregunta que me guió, en principio, hacia el diccionario. Allí encontré:

Arte- (Del latín ars). Acto por medio del cual el hombre, valiéndose de elementos materiales o visibles, expresa o imita lo material o invisible. Arte bella- Cualquiera de las que tienen por fin expresar la belleza. Dos grandes escuelas se oponen al considerar la función específica del arte. Para la escuela naturalista el arte es la imitación fiel de la naturaleza, y para la idealista, es la interpretación del mundo objetivo a través del prisma de la belleza ideal. Ambas escuelas se dividen a su vez, la primera según se consideren o no excluidas del arte las cosas feas, deformes o abyectas y la segunda según se acepte o no un tipo de belleza preestablecido, heredado de los clásicos. Una tercera escuela, la más común, asume una posición ecléctica y afirma que la obra de arte ha de ser bella, cualesquiera que sean su origen, representación y trascendencia. Frente a estas corrientes generales se alzan, a través de los últimos tiempos, diferentes concepciones minoritarias, de boga más o menos fugaz, desde las que pretenden transformar la misma esencia del arte hasta las que aspiran a subordinarlo a un fin político o social. Las artes plásticas -pintura, escultura y arquitectura- así como la poesía, la elocuencia, la música y cuantas manifestaciones del ingenio humano, fruto de la imaginación, aspiran a crear goce intelectual o moral, forman el grupo de las llamadas artes bellas, liberales o nobles. Las artes industriales y mecánicas, en cambio, persiguen preferentemente un fin utilitario y requieren el concurso de fuerzas físicas, máquinas, instrumentos, etc. Tales la fotografía, la litografía y en general el infinito número de artes que explotan o transforman la naturaleza con fines materiales, aunque no sea ajena a ellas la intención artística, como en las llamadas artes suntuarias.

Desarrollo del problema 1

¿Dónde ubicar en esta clasificación las fotos de Oliviero Toscani : arte bella, arte mecánica o algo más ecléctico?. Si bien su arte requiere de una máquina (la cámara, lo que podría llamarse un tercer ojo) y tiene además una insoslayable finalidad material (la venta), también produce un goce. Podríamos intentar pensar si es moral, intelectual... u otro tipo de goce.

En la publicidad de Benetton, esencialmente fotográfica, hay naturalismo en tanto se reproduce fielmente la naturaleza: el cuerpo humano desnudo, el cadáver, la piel de diferentes colores, el miedo, la angustia. Pero hay también elementos idealistas ya que, ajustándonos a la definición del diccionario, hay una "interpretación del mundo objetivo a través del prisma de la belleza ideal": el beso del sacerdote y la monja, los preservativos coloreados, un hombre negro y uno blanco esposados. Ideales que podrían tener que ver con la felicidad burbujeante de colores que nos daría el sexo, o con la anulación de las diferencias (¿solo raciales?) que pueden lograr unas esposas (valga el significante en su plenitud, para nombrar tanto a la legalidad como al delito).

Una analogía para el problema 1

Tenemos entonces en el arte fotográfico un sesgo de reproducción de la naturaleza, del mundo objetivo, y un sesgo de interpretación de ese mundo objetivo. Si se me disculpa la reiteración, insisto: el mundo objetivo es reproducible y también interpretable a través de la fotografía.

Pensemos en una función matemática. Una función es un conjunto de parejas (lo que en matemática se llama un producto cartesiano) que cumplen ciertas relaciones. Una función matemática muy sencilla es la siguiente: y = 1/x. Podemos plantear dos casos: 1) Si x --> w , y --> 0
                                                                                            2) Si x --> 0 , y --> w
Lo más importante de todo esto es que quedan definidas dos asíntotas, esto es, dos rectas a las que una curva se acerca indefinidamente sin llegar a cortarlas.
A propósito del tema que me interesa comunicar aquí, he pensado que sería posible representar gráficamente la reproducción y la interpretación, colocándolas en los ejes x e y.
La reproducción aparecería como la no variable, en el eje de las y; mientras que la interpretación es la variable, ubicada en el eje de las x. Podríamos concluir entonces que:

1- En la reproducción del "mundo objetivo" que posibilita la técnica fotográfica, hay una constante, o mejor dicho, hay un elemento que no varía. Veo el modelo en el mundo objetivo, en la realidad podríamos decir (por ej., Luciano Benetton desnudo de cuerpo entero) y la misma imagen aparece reproducida, repetida, en la foto... aunque no son la misma cosa. La imagen fotográfica no da cuenta cabalmente del "modelo del natural".

2- La variable es la interpretación que puede hacerse de esa "objetividad". Interpretación de un hecho que, tal como escuchamos en la clínica, puede admitir varias posibilidades pero que no es cualquiera ni son todas.

La interpretación que se haga de la foto, digamos, se acerca cada vez más (en la gráfica) a la realidad, a la objetividad, pero no llega a alcanzar nunca a la realidad misma.
O a la inversa, cuanto más me acerco a la representación de la realidad, menor es la interpretación que hago de ella.
Esto quiere decir que incluso si el señor Benetton apareciese en muchas tomas fotográficas intentando acercarse cada vez más cabalmente a lo que quiere transmitir, ello no excluiría las múltiples ideas que cada cual podría tener respecto a la misma.
De modo que todo esto podría leerse así: a) si las variable x tiende a infinito (x --> w), esto es, las interpretaciones son infinitas, la reproducción tiende a anularse; b) si la variable x tiende a cero (x --> 0), esto es, si la interpretación es nula, la reproducción es infinita.
Reproducción e interpretación serían las asíntotas, las rectas que nunca serían cortadas por la curva y que nos llevarían "a tender" a cero o a infinito.

Me atrevería ahora a aventurar esta hipótesis: "tender a" cero o a infinito serían expresiones matemáticas de das Ding: lo que no cesa de no escribirse, en lo que podría llamarse (o ser) la función del arte. Dicho de otro modo: el arte "tendería" a representar lo irrepresentable.

Presentación del problema 2

El artista, en nuestro caso el fotógrafo, ¿ha logrado la sublimación de sus pulsiones?.
Y si en cierta medida ello produce un él un goce alejado de lo puramente sexual, ¿cuál es el goce que el arte produce en el espectador?

Desarrollo del problema 2

Intento abordar aquí lo que Lacan plantea directamente en términos de "problema", a punto de partida de la propuesta freudiana en torno a la sublimación. En ese sentido, haré algunos recortes que orientan las preguntas que me hago.
Dice Freud en 1908 en su artículo "La moral sexual ‘cultural’ y la nerviosidad moderna":

"... A la facultad de permutar la meta sexual originaria por otra, ya no sexual, pero psíquicamente emparentada con ella, se le llama sublimación..."

Inmediatamente otorga una valoración moral a la sublimación o como dice Lacan, se le da ese sesgo impropio y cómico que la incluiría en una cierta "filosofía de los valores".
Dice Freud:

"...En oposición a esta desplazabilidad en que consiste su valor cultural, a la pulsión sexual le sucede también una fijación de particular tenacidad que la vuelve no valorizable y en ocasiones degenera en las llamadas ‘anormalidades’..."

Y también sitúa un problema por demás interesante:

"...La intensidad originaria de la pulsión sexual es probablemente de diversa magnitud en los diferentes individuos; en cuanto al monto apto para la sublimación, sin duda es variable..."

Y termina diciendo:

"...Una cierta medida de satisfacción sexual directa parece indispensable para la inmensa mayoría de las organizaciones, y la denegación de esta medida individualmente variable se castiga con fenómenos que nos vemos precisados a incluir entre los patológicos a consecuencia de su carácter nocivo en lo funcional y displacentero en lo subjetivo..."

De modo que Freud está diciendo que no todo lo pulsional sexual puede ser sublimado, y que ello depende de cada individuo, es algo que ocurre de uno en uno según la intensidad de su pulsión sexual. Es decir que siempre queda un resto no sublimado. O podríamos decir, para usar las palabras de Freud, queda un resto no-culturizado, un resto "salvaje" si se me permite la expresión. ¿Qué destino le queda a esa porción de pulsión no sublimada?. Freud mismo lo contesta: la satisfacción sexual directa, no mediada o desviada de su meta originaria.
Se plantea incluso los distintos destinos de pulsión en el caso del erudito y del artista. Cito textualmente del mismo artículo:

"...En la enorme mayoría de los casos la lucha contra la sexualidad consume la energía disponible del carácter, y ello en una época en que el joven necesita de todas sus fuerzas para conquistarse una participación y un lugar en la sociedad.
La proporción entre sublimación posible y quehacer sexual necesario varía mucho de un individuo a otro y en distintas profesiones. Un artista abstinente difícilmente sea posible; pero no es raro un joven erudito abstinente. Este último acaso gane, por la continencia, fuerzas libres para sus estudios; en el caso del primero, es probable que su rendimiento artístico sea poderosamente incitado por su vivenciar sexual..."

Visto de este modo, el artista es un sujeto que ha podido vérselas bastante bien con su pulsión sexual; casi podría decirse que es un hombre satisfecho o por lo menos sin malestar. Puede satisfacer su sexualidad por la vía directa, en el objeto y puede también sublimar la parte de pulsión restante con su arte.
En el seminario 7, sobre "La ética del psicoanálisis",Lacan plantea una fórmula general para la sublimación diciendo que sublimar es llevar un objeto a la dignidad de la Cosa. Dice allí que:

"...A nivel de la sublimación, el objeto es inseparable de las elaboraciones imaginarias y muy epecialmente de las culturales. No es que la colectividad simplemente los reconozca como objetos útiles -encuentra en ellos el campo de distinción gracias al que puede, en cierto modo, engañarse sobre das Ding, colonizar con sus formaciones imaginarias el campo de das Ding. En este sentido se ejercen las sublimaciones colectivas, socialmente aceptadas. La sociedad encuentra alguna felicidad en los espejismos que le proveen moralistas, artistas, artesanos, hacedores de vestidos o sombreros, los creadores de las formas imaginarias..."

Probablemente no podamos darle a la fotografía la función de doma-mirada que Lacan le atribuye a la pintura, con lo que quiere decir que el que mira una pintura siempre se ve obligado a deponer la mirada, en tanto es mirado por ella.
A diferencia de la fotografía, donde solo hay representación, la creación artística, (según como lo ve Lacan), logra extraer ese algo que hace las veces de la representación para permitir que se note una ausencia.

Pero si la publicidad de Benetton puede hacer decir a alguien "Dios, cómo amo estas pinturas" o "Realidad real, no realidad virtual. Uno es forzado a pensar", entonces puede quedar planteada la pregunta acerca de las posibilidades del arte "representativo" fotográfico como otro doma-mirada. Esto es, que posibilita también la aparición de una ausencia, de una falta, no representable tampoco con la foto.
Después de todo, este pan de centeno tan decente... no es.


BIBLIOGRAFIA

Freud, Sigmund- "La moral sexual ‘cultural’ y la nerviosidad moderna" (1908), Obras Completas, tomo IX, Amorrortu Editores, Bs. As., 1986

Lacan, Jacques- Libro 7, "La ética del psicoanálisis" (El problema de la sublimación), Editorial Paidós, Bs. As., 1993 (Copyright: Editions du Seuil, 1973)

Lacan, Jacques- Libro 11, "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis" (De la mirada como objeto a minúscula), Editorial Paidós, Bs. As., 1993 (Copyright: Editions du Seuil, 1973)

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