La
relación de Freud con estos dos oftalmólogos tuvo su episodio más destacado en 1884.
Freud se estaba sintiendo muy solo y deseaba casarse desesperadamente. Su impaciencia
precipitó sus investigaciones y publicó un artículo técnico titulado "Sobre la
coca". En setiembre fue a visitar a Martha y después a su amigo Königstein, a quien
le habló de la cocaína y de sus propiedades a la vez calmantes y estimulantes. Al volver
a Viena descubrió que otro colaborador, Koller, a quien también le había hablado de la
cocaína, era quien había realizado los experimentos fundamentales en ojos de animales y
había presentado los resultados en un congreso de oftalmología en Heidelberg. Pero Freud
sabía que el primer contacto de Koller con las propiedades anestésicas de la cocaína se
lo
había proporcionado él
mismo en ocasión de la prescripción de una solución de cocaína al 5% a un colega que
se quejaba de dolores. El aporte de Freud a la práctica de la cirugía fue espectacular
pero aún así él estimó: "Con todo derecho se considera a Koller el descubridor de
la anestesia local con cocaína, que se ha hecho tan importante en la cirugía
menor", básicamente en operaciones de ojos. También expresó en carta a Minna
Bernays de octubre de ese año:"El negocio de la cocaína sin duda me ha aportado
mucho honor, pero la parte del león se la llevaron otros". (11 Bb)