20 de febrero de 1998

Brecha

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encuentro y repetición


LA TELE NUESTRA Y DE AFUERA

Perlas negras


MARY VIDELA  *

NO SOLO SUSANA Giménez en su increíble ingenuidad produce las ya famosas "perlas" del ambiente televisivo. De hecho la TV argentina nos tiene bombardeados -o mejor, ensordecidos- con programas que destacan las equivocaciones de los demás. No por ello estamos menos sordos, lo cual no es ninguna novedad ya que incluso a Jesús se le escuchó decir "tienen ojos para no ver y oídos para no escuchar".
No deja de ser peculiar de todos modos, que las verdades, además de que puedan decirse sólo a medias, deban también apelar a las risas ... cuando ya sería bueno preguntarse de qué se ríen algunas personas.
El robo, el asesinato, la tortura, el quebranto mental que producen las drogas, la guerra, no le provocan risa a nadie. Ello no impide que sean el pan nuestro de cada día en informativos radiales y sobre todo televisivos, quienes "en su legítima defensa" siempre responden que sólo transmiten aquello que el público demanda. Será que la violencia está en nosotros.
Pero hay que decir que un cierto tipo de verdades han empezado a aparecer en la TV, aunque veladas por el chiste, para respetar -aunque sea paradójico- la sensibilidad de algunos.
El recurso al chiste para decir ciertas verdades tiene una doble función: a) mitigar el horror que provocaría escuchar una verdad en serio y b) evitar la hostilidad de aquel a quien se dirige el chiste.
El psicoanálisis, una disciplina tan en serio que muchos prefieren no indagar y dispensan con una media sonrisa "tolerante", se ha ocupado de escuchar bien y decir mejor -pues como dice Lacan "el arte de escuchar casi equivale al del bien decir"- todo aquello que socialmente se considera inútil (lapsus, sueños, chistes, olvidos, errores al hablar y/o al escribir, por decir algunos) desde hace no poco tiempo: se puede destacar a los efectos que nos interesan, que ya en 1905 Freud publicaba "El chiste y su relación con lo inconsciente".
Afortunadamente, en la actualidad hay quienes comienzan a otorgarle la importancia que merece, puesto que aunque no teoricen sobre ello, no dejan de experimentar sus consecuencias. Los argentinos se han vuelto expertos al respecto, produciendo un cierto número de programas televisivos de los que Portal con PNP, Pergollini con CQC y Petinatto con DURO DE ACOSTAR son los mejores ejemplos.
La filmación y puesta en pantallas del backstage de "Hola Susana" nos provee de algo semejante, aunque sus

alcances sean mucho menos ambiciosos.
A lo sumo muestra que la diva es encantadora (?) aún diciendo palabrotas, con lo que se logra llegar a un público más vasto, lo que a los avisadores no les viene nada mal. Pero no esperemos que por la tácita aceptación de unos cuantos furcios, se produzca algún cambio social.
Hay que agregar lo nacional: si a los argentinos les gusta "clonar" personajes y personalidades extranjeros, los uruguayos no les vamos en saga, por lo cual y como corresponde, para nuestros gourmets ahora LA TELE ESTA SERVIDA.
El interés de estas propuestas, y su factor común, es el uso del chiste. En bien distintos tonos, eso hay que decirlo.
Portal dice soñar con cambiar la tele eliminando todo lo que es directamente nocivo para el grupo de televidentes más nuevo y más inerme, los niños. Su estilo personal, bonachón y alegre, logra rápidamente una transferencia positiva con el público y hace de él "un buen tipo".
Pergollini, en cambio, tiene sus bazas (aunque pocas) en su tipo físico. Y si bien su peculiar voz ronca puede ser atractiva, no se puede descartar que es muchas veces incomprensible. Su interés -y el de sus colegas- parece estar en otro lado: entretener con cierto humor, y diseminar una acidez para que caiga quien tenga que caer -y es de destacar- del ámbito político. Usan una fuerte ironía que puede llegar a ser hiriente, a sabiendas de que están todo el tiempo caminando en una cuerda floja, lo que a veces les hace iniciar la cuenta regresiva del programa.
Petinatto también tiene lo suyo aunque lo bueno queda sólo en los 5 minutos iniciales del programa: promete mucho y después no cumple.
En tanto en nuestro país la propuesta de Petinatti (a la que hay que reconocerle momentos de calidad) sigue mostrando lo que es un mal endémico y conocido de nuestros medios de comunicación: la de ser inocuos. Otro buen adjetivo para el periodismo televisivo uruguayo sería romo, porque es obtuso y sin punta (en oposición a lo que podrían ser algunas agudezas que se ven en la televisión argentina).
No se trata de que la TV tenga que hacer daño, pero algunos programas que se dicen serios deberían intentar serlo menos, y dosificar la ampulosidad y el protocolo en beneficio de una cierta dosis de corrosividad de la que en general hay una notoria carencia. En Uruguay se disfraza tanto todo, que al final de las ostras solo sale arena. ¿No sería mucho más interesante que las palabras del "Hijo de Buda" las dijeran Breccia, Luna o Daruech, sin tener que disfrazarse, a cara descubierta nomás?.

Desde una posición no docta, pero autorizada al fin en tanto público, puedo y debo exigir que quienes se han ubicado en esos lugares cumplan Cabalmente con su función y merezcan el manido cliché cinematográfico -no por ello menos reivindicable- de que el periodismo sea de verdad un quinto poder. Nos apura un imperativo ético: ya no se puede ser conformista ni complaciente, defectos por antonomasia de los uruguayos.
No es que no se puedan hacer preguntas livianas a los políticos como las del "Fax you!" de Petinatti, pero ¿a dónde llegamos con eso?, ¿qué hay para concluir?. Dos cosas: que es un canchero que bromea con los políticos, y que los políticos son Los Verdaderos Intocables, con quienes se puede bromear pero con límites muy estrictos.
En un programa serio como EL RELOJ también se desperdician oportunidades preciosas. La noche del 12 de diciembre de 1997, entre los invitados de Luna estaba el ministro de Economía, quien produjo una "perla" que nadie atesoró. Ante la pregunta de cómo veía las cosas para el 2000, el ministro dijo: "Yo creo que vienen épocas de -y lo remarco- POB ... progreso ..." . El ministro dijo una verdad a medias, esa que conscientemente se niega, se oculta, se elude sistemáticamente, la verdad que sólo desde lo inconsciente puede ser dicha, en eso a lo que nadie presta mucha atención: el lapsus linguae. Transformó lo que él SABE, que habrá más pobreza, en una MENTIRA, que habrá progreso.
¿Alguien escuchó esa verdad como para hacérsela notar en el momento?. ¿O se utilizó después una cinta grabada, como suelen hacer los conductores argentinos?. La respuesta es un rotundo NO.
Incluso algunos oyentes fueron mejores interpelantes que el periodista, -y esto sin hacerles una concesión extraordinaria, ya que buena dosis de su audacia proviene del resguardo que ofrecen el teléfono y el anonimato-. Pero hay que concederles que pueden hablar de su salario sin falsos pudores, mientras que los de Los Intocables jamás son comentados. Tal vez el escalón que separa esos salarios es tan vergonzosamente grande que es preferible ocultarlo, pero no sería poco interesante averiguar si no está ahí la explicación para el elevado promedio salarial que dio el ministro, pues de otro modo no podemos explicarnos por qué a la hora de hacer las cuentas los balances nunca cierran.

* La psicoanalista Mary Videla inicia con esta colaboración una columna -de aparición aperiódica- sobre temas de sociedad abordados desde una óptica psicoanalítica.
Videla tiene una página en Internet:
http://www.geocities.com/athens/parthenon/9581 Correo electrónico: mvidela@adinet.com.uy

 

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