MARY VIDELA
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NO SOLO SUSANA Giménez en su increíble ingenuidad
produce las ya famosas "perlas" del ambiente televisivo. De hecho la TV
argentina nos tiene bombardeados -o mejor, ensordecidos- con programas
que destacan las equivocaciones de los demás. No por ello
estamos menos sordos, lo cual no es ninguna novedad ya que incluso a
Jesús se le escuchó decir "tienen ojos para no ver y
oídos para no escuchar".
No deja de ser peculiar de todos modos, que las verdades, además
de que puedan decirse sólo a medias, deban también
apelar a las risas ... cuando ya sería bueno preguntarse de
qué se ríen algunas personas.
El robo, el asesinato, la tortura, el quebranto mental que producen las
drogas, la guerra, no le provocan risa a nadie. Ello no impide que sean el
pan nuestro de cada día en informativos radiales y sobre todo
televisivos, quienes "en su legítima defensa" siempre responden
que sólo transmiten aquello que el público demanda.
Será que la violencia está en nosotros.
Pero hay que decir que un cierto tipo de verdades han empezado a
aparecer en la TV, aunque veladas por el chiste, para respetar -aunque
sea paradójico- la sensibilidad de algunos.
El recurso al chiste para decir ciertas verdades tiene una doble
función: a) mitigar el horror que provocaría escuchar una
verdad en serio y b) evitar la hostilidad de aquel a quien se dirige el
chiste.
El psicoanálisis, una disciplina tan en serio que muchos prefieren
no indagar y dispensan con una media sonrisa "tolerante", se ha ocupado
de escuchar bien y decir mejor -pues como dice Lacan "el arte de
escuchar casi equivale al del bien decir"- todo aquello que socialmente
se considera inútil (lapsus, sueños, chistes, olvidos, errores
al hablar y/o al escribir, por decir algunos) desde hace no poco tiempo: se
puede destacar a los efectos que nos interesan, que ya en 1905 Freud
publicaba "El chiste y su relación con lo inconsciente".
Afortunadamente, en la actualidad hay quienes comienzan a otorgarle la
importancia que merece, puesto que aunque no teoricen sobre ello, no
dejan de experimentar sus consecuencias. Los argentinos se han vuelto
expertos al respecto, produciendo un cierto número de programas
televisivos de los que Portal con PNP, Pergollini con CQC
y Petinatto con DURO DE ACOSTAR son los mejores ejemplos.
La filmación y puesta en pantallas del backstage de
"Hola Susana" nos provee de algo semejante, aunque sus
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alcances sean mucho menos ambiciosos.
A lo sumo muestra que la diva es encantadora (?) aún diciendo
palabrotas, con lo que se logra llegar a un público más
vasto, lo que a los avisadores no les viene nada mal. Pero no esperemos
que por la tácita aceptación de unos cuantos furcios, se
produzca algún cambio social.
Hay que agregar lo nacional: si a los argentinos les gusta "clonar"
personajes y personalidades extranjeros, los uruguayos no les vamos
en saga, por lo cual y como corresponde, para nuestros gourmets
ahora LA TELE ESTA SERVIDA.
El interés de estas propuestas, y su factor común, es el
uso del chiste. En bien distintos tonos, eso hay que decirlo.
Portal dice soñar con cambiar la tele eliminando todo lo que es
directamente nocivo para el grupo de televidentes más nuevo y
más inerme, los niños. Su estilo personal, bonachón
y alegre, logra rápidamente una transferencia positiva con el
público y hace de él "un buen tipo".
Pergollini, en cambio, tiene sus bazas (aunque pocas) en su tipo
físico. Y si bien su peculiar voz ronca puede ser atractiva, no se
puede descartar que es muchas veces incomprensible. Su interés
-y el de sus colegas- parece estar en otro lado: entretener con cierto
humor, y diseminar una acidez para que caiga quien tenga que caer -y es
de destacar- del ámbito político. Usan una fuerte
ironía que puede llegar a ser hiriente, a sabiendas de que
están todo el tiempo caminando en una cuerda floja, lo que a
veces les hace iniciar la cuenta regresiva del programa.
Petinatto también tiene lo suyo aunque lo bueno queda
sólo en los 5 minutos iniciales del programa: promete mucho
y después no cumple.
En tanto en nuestro país la propuesta de Petinatti (a la que hay
que reconocerle momentos de calidad) sigue mostrando lo que es un mal
endémico y conocido de nuestros medios de comunicación:
la de ser inocuos. Otro buen adjetivo para el periodismo televisivo
uruguayo sería romo, porque es obtuso y sin punta (en
oposición a lo que podrían ser algunas agudezas que se
ven en la televisión argentina).
No se trata de que la TV tenga que hacer daño, pero algunos
programas que se dicen serios deberían intentar serlo menos, y
dosificar la ampulosidad y el protocolo en beneficio de una cierta dosis de
corrosividad de la que en general hay una notoria carencia. En Uruguay
se disfraza tanto todo, que al final de las ostras solo sale arena. ¿No
sería mucho más interesante que las palabras del "Hijo de
Buda" las dijeran Breccia, Luna o Daruech, sin tener que disfrazarse, a
cara descubierta nomás?.
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Desde una posición no docta, pero autorizada al fin en tanto
público, puedo y debo exigir que quienes se han ubicado en esos
lugares cumplan Cabalmente con su función y merezcan el manido
cliché cinematográfico -no por ello menos reivindicable- de
que el periodismo sea de verdad un quinto poder. Nos apura un
imperativo ético: ya no se puede ser conformista ni complaciente,
defectos por antonomasia de los uruguayos.
No es que no se puedan hacer preguntas livianas a los políticos
como las del "Fax you!" de Petinatti, pero ¿a dónde llegamos con
eso?, ¿qué hay para concluir?. Dos cosas: que es un canchero que
bromea con los políticos, y que los políticos son Los
Verdaderos Intocables, con quienes se puede bromear pero con
límites muy estrictos.
En un programa serio como EL RELOJ también se
desperdician oportunidades preciosas. La noche del 12 de diciembre de
1997, entre los invitados de Luna estaba el ministro de Economía,
quien produjo una "perla" que nadie atesoró. Ante la pregunta de
cómo veía las cosas para el 2000, el ministro dijo: "Yo
creo que vienen épocas de -y lo remarco- POB ... progreso ..." . El
ministro dijo una verdad a medias, esa que conscientemente se niega, se
oculta, se elude sistemáticamente, la verdad que sólo
desde lo inconsciente puede ser dicha, en eso a lo que nadie presta
mucha atención: el lapsus linguae. Transformó lo
que él SABE, que habrá más pobreza, en una
MENTIRA, que habrá progreso.
¿Alguien escuchó esa verdad como para hacérsela notar
en el momento?. ¿O se utilizó después una cinta grabada,
como suelen hacer los conductores argentinos?. La respuesta es un
rotundo NO.
Incluso algunos oyentes fueron mejores interpelantes que el periodista,
-y esto sin hacerles una concesión extraordinaria, ya que buena
dosis de su audacia proviene del resguardo que ofrecen el
teléfono y el anonimato-. Pero hay que concederles que pueden
hablar de su salario sin falsos pudores, mientras que los de Los
Intocables jamás son comentados. Tal vez el escalón que
separa esos salarios es tan vergonzosamente grande que es preferible
ocultarlo, pero no sería poco interesante averiguar si no
está ahí la explicación para el elevado promedio
salarial que dio el ministro, pues de otro modo no podemos explicarnos
por qué a la hora de hacer las cuentas los balances nunca cierran.
* La psicoanalista Mary Videla inicia con esta colaboración una columna -de aparición aperiódica- sobre temas de sociedad abordados desde una óptica psicoanalítica.
Videla tiene una página en Internet: http://www.geocities.com/athens/parthenon/9581 Correo electrónico: mvidela@adinet.com.uy
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