29 de enero de 1999 | Brecha | 15 |
encuentro y repetición
Montevideo, ciudad alarmada
PSICOANALISTA
MARY VIDELA
Es más que
interesante la polisemia del término alarma,
sobre todo cuando es la palabra más usada por los
montevideanos. |
(contradictorios la mayoría de las
veces), la influencia que tienen sobre él, son hechos
que ocurren a nivel inconsciente pero -salvedad nada
menor- sólo hasta que se toma la decisión por
lo contrario. La sensibilidad no viene en los
genes, hay que aprenderla. Es un imperativo ético
detenerse ante lo que provoca angustia porque el cerebro
no admite el zapping que permite la
televisión cuando un programa no gusta. Justamente por ello, para quienes se dicen escuela, no está permitida de ninguna forma la inconsciencia. La televisión es la nueva escuela, dice Giovanni Sartori y todos le escuchan. ¿Escuchan realmente?. El martes 8 canal 12 emitía en una misma tanda dos mensajes totalmente contradictorios. Separados por el aviso de algún refresco, anunciaban un programa de "los más escalofriantes tiroteos de la policía" (un Top Cops a los que nos tiene acostumbrados la televisión americana pero mucho más violento) y otro sobre "los más increíbles rescates de animales". No se sabe cuál es el objetivo del canal -aparte de vender muy caro su espacio publicitario, que no importa si va dentro de una telenovela o de una masacre en la selva colombiana-, ya que nunca juzga sobre ninguna cosa de su programación. Oficia de Pilatos, porque como "el cliente siempre tiene razón" y la tele sólo ofrece "lo que el cliente demanda", si quieren sangre hay sangre, y si quieren rosas también. El zapping de la angustia banaliza la violencia y a partir de ahí cualquier cosa da lo mismo. La televisión americana fabrica por toneladas ese tipo de programas, espurias escuelas de la heroicidad que no cumplen su objetivo: hay más armas ilegales en el mercado, los portadores son cada vez más jóvenes, los crímenes son de una violencia inusitada, los índices de criminalidad son más altos. Si la Policía tiene algo que aprender del estilo estadounidense, se puede objetar, que esas películas las vea la Policía. Porque si un niño aprende a discar el 911 (que acá es distinto, hay que decirlo), sabemos que hay otro que aprende qué efectivas son las armas automáticas. El saber no ocupa lugar, dicen. Pero el lugar, que no es otro que el cerebro, debe estar mínimamente ordenado y maduro para juzgar. Eso depende de la primera escuela, la más importante de todas -¿es necesario decir cuál es?-, que también puede enseñar a apagar la tele, una escuelita muy veleidosa para ser confiable. Es al adulto a quien le toca decidir, si puede: ¿prefiere ser un sujeto responsable por usted y por los otros, aunque sean de otra especie; o le gusta más ser un vaquero del lejano oeste, de gatillo fácil y nervios a flor de piel?. Las opciones son excluyentes. ![]() |
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