4º Concurso de Cuento Tradicional Leonés

A los niños y jóvenes de León:

Nos encontramos en esta época del año, en que los días son cortos y las noches son largas; más largas de lo necesario para satisfacer la necesidad diaria de sueño y descanso.

Hoy tenemos la televisión para llenar el tiempo de ocio nocturno. La televisión forma parte de nuestro tiempo de convivencia familiar y juega un papel protagonista transmitiendo toda la información y valores que conforman la interpretación oficial del mundo. Con frecuencia, es la televisión el miembro de la familia que más habla y el que dice la última palabra.

Pero no siempre fue así. Algunos de nuestros padres y todos nuestros abuelos vivieron su infancia y parte de su juventud sin televisión.

¿Cómo empleaban nuestros abuelos el tiempo de ocio nocturno?

Después de cenar se reunían varias familias en alguna casa. A esto se le llamaba “seranu” o “velada”. En estas reuniones se podía hacer algún trabajo como “filar”, por eso también se les llamaba “filandones”. Lo que más nos interesa de los seranos y filandones es que en ellos se hablaba; se transmitían y comentaban las noticias y también cantaba, se contaban cuentos, adivinanzas, historias fantásticas...

Esos cuentos e historias que se transmitían oralmente de generación en generación forman parte de nuestro patrimonio cultural. Son un tesoro que sólo se conserva en la memoria de nuestros padres y abuelos.

Te pido que te sientes delante de tus padres y delante de tus abuelos y les preguntes por las historias y cuentos que a ellos les contaron los suyos.

Puedes preguntarles por historias de tesoros, de lugares (fuentes, montes, lagos, etc.) de brujas, de animales (lobos, osos, zorros, etc.), de seres fantásticos (el reñuberu, el diañu burlón, las xanas, los mouros, el cuélebre, la fiera corrupia, la pamparrina, etc.), etc.

Ellos quizá empiecen diciendo... “bueno esto creo que fue verdad, pero pasó va mucho tiempo...”

Vivirás emociones desconocidas. Descubrirás entonces un mundo que no imaginabas.

Lo que puedes hacer inmediatamente es escribirlo para que no se te olvide. Tienes que escribir el cuento utilizando las palabras y expresiones que utilizan tus padres o abuelos. Si ellos dicen “gochines” no pongas “cerditos”, si dicen “pegas o raposas” no escribas “urracas o zorros”, si en la historia alguien se “espurría” tú no pongas que “se estiraba”. No pienses que tus padres o tus abuelos “hablan mal”, piensa que aún no han olvidado la lengua asturleonesa, la lengua propia de esta tierra, un valioso patrimonio cultural que merece todo el respeto y protección (lo dice la ONU, la Unión Europea, la Constitución Española y el Estatuto de esta Comunidad Autónoma).

Podrás concursar enviando uno o dos cuentos a través del colegio. Habla con tu profesor.

Hay tres categorías según las edades y tres premios para cada categoría.

Los premios son importantes, pero lo más importante es que descubras los tesoros que tus mayores guardan en la memoria.

Enrique Soto

Presidente de “La Caleya”

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