Con el vespero

Amor tan cálido y fulgurante
que apareciste con el vespero
cambiándolo todo en un instante
llenando mi corazón sincero.

Poderosa corriente constante
que tomas como santuario entero
el alma mía, dichosa amante
como a la noche toma el lucero.

Así eres tú mi amor vespertino
tan sublime, eterno, muy risueño
como del ave su dulce trino.

No te alejes que ésto no es un sueño
sino una bella obra del destino
quien juntó nuestro andar con empeño.

Yalís de Jesús

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