Nuestra Banca


         Hoy siendo un día muy triste, recordé el mejor día 
de mi vida, llegué al parque con toda la intención de
recordar cada uno de los momentos que estuve contigo, de
cada minuto, de cada segundo. La banca que guarda en secreto nuestra intimidad y
nuestros mejores momentos me llamó para sentarme otra vez en
ella, pero juré no volver a hacerlo si no es contigo. Así
que viéndola vacía empecé a recordar y empecé a llorar, cada
lágrima reflejaba los rastros de amor que quedaron en mi
corazón una semana antes, cada lágrima reflejaba un beso,
una caricia, un abrazo. Mientras la banca me llamaba yo sólo veía en mi
imaginación nuestras siluetas sobre ella, veía nuestra única
alma cerca de nosotros y hasta pude ver nuestro aliento y
los latidos del corazón que compartíamos. Sin embargo ya no
veía a la gente, no escuchaba el ruido de las calles ni el
canto de los pájaros, tampoco veía la fuente que ese día "no
se cansaba" de brotar agua. Y así, procuré no seguir viendo a la banca y seguí
recordando, seguí caminando por el sendero donde nuestras
manos se enlazaron, donde en ese día frío me regalaste tu
calor. Después de unos minutos el sol secó mis lágrimas,
caminé y salí del parque mas triste de lo que había llegado,
pero con el alma llena de tus recuerdos y el corazón lleno
de tu amor.

Jack Fermón Schwaycer



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