Sólo dos lágrimas cayeron de mis ojos tristes, y por mis mejillas escurrieron ayer que te fuiste. La primera fue de tristeza por no poder admirar tu belleza, y por dejarte marchar, sin saber que te iba a extrañar. La segunda que lloré, fue de esperanza y de fe, porque al rezar yo sabía, que tu regresarías. La primera ya se secó, y la tristeza se evaporó, la segunda sigue presente, y no se irá hasta que tu regreses. Jack Fermón Schwaycer.