Todos tenemos en el cielo una estrella,
algunos podemos sentirlas brillar,
no importa de que color sean ellas,
mientras a los ojos yo te pueda mirar.
Tu eres mi estrella brillante y hermosa,
que me da sus rayos de luz y de paz,
yo soy tu estrella tierna y pequeña,
que te mando mis rayos de calor y tranquilidad...
Al final estas estrellas permanecerán
ya que una sin la otra
su luz es escasa para el universo en que se encuentran,
y ese universo es el amor, el infinito amor,
existente en nuestra alma y nuestro corazón.
Alicia Bruckman