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Los
días persiguiéndose |
8 de julio de 2004 Enciclopedia Entre las glorias que nos ha traído la Autonomía está la pueblerinización de la cultura que esta enciclopedia ejemplifica. Si el enciclopedismo lo que pretendía era la síntesis del conocimiento humano para escribirlo todo en una nuez, estas obras como de caja de ahorros lo que buscan es la reducción del mundo hasta su tamaño provincial, con todos los héroes de la Historia tras la misma cordillera. Pasa ya en los temarios de nuestros jóvenes, que ven mucho Estatuto y mucha épica del referéndum y del Parlamento andaluz, esa gran escalinata para la siesta, pero creen que Napoleón es uno que juega en el Boavista. Si Isaac Asimov o Carl Sagan soñaron con la Enciclopedia Galáctica, Chaves sueña con una Enciclopedia en que todo comience con la Junta y antes sólo estén los dinosaurios un poco mezclados con los fenicios y los volcanes. De ahí la “visión renovadora” y “lo novedoso de recoger la historia de los últimos 25 años de Andalucía, la de los hombres que han contribuido a su desarrollo”, que dice el director de la cosa, Antonio Ramos. Unos tomazos, pues, al servicio del poder político, siguiendo la corriente que lleva toda la cultura, tan repleta de bardos y de poetas del mitin que son igual que ese poeta de la mousse de la tele. No hay que inspirarse en la Enciclopedia de la Ilustración, que es cosa de masones, sino en la Enciclopedia Álvarez, y esto lo saben muy bien nuestros prebostes. Andalucía en una enciclopedia da para más miserias que hazañas y para más trincones que matamoros, sobre todo de 25 años para acá. Pero se trataba de hacer una enciclopedia torrefacta y una propaganda metida entre serranías castizas y patios con leones. Quizá no importe. En una Andalucía que no lee, la cultura es un tetrabrick y las enciclopedias, pisapapeles. |