EDUARDO ROSALES


Eduardo Rosales nació en Barranquilla (Colombia) y ha desarrollado toda su obra en Venezuela, específicamente en la ciudad de Maracaibo, en la cual vive desde 1966. Ha representado a este país en destacados eventos artísticos de carácter internacional.

Realizó estudios en la Faculta de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, graduándose en Arte en la Escuela Superior de Bellas Artes "Neptalí Rincón" de la ciudad de Maracaibo. En 1981 realiza estudios a nivel de Post Master en Organización y Gerencia de Museos y Desarrollo de Políticas Culturales como invitado internacional de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos bajo el asesoramiento del Dr. Paul Cliffor.

En el año 1988 realiza estudios a nivel de postgrado en la Universidad Central de Venezuela sobre Gerencia de Museos de Arte dirigidos por el Dr. Luis Camcel , Director de "The Bronz Museum of the Arts", New York, N.Y.

La obra de Rosales se encuentra representada en importantes colecciones públicas y privadas como el Museo de Artes Visuales, Alejandro Otero, Caracas, Venezuela; Sociedad de las Américas, Nueva York; Petróleos de Venezuela, Caracas; Standar Motor Company de Venezuela; Museo Alvar Carrillo Gil de México, D.F.; Colección Comsy-Hewlett Packard, Maracaibo, Venezuela; Universidad de Carolina del Norte, Chapell Hill Estados Unidos; Oracle de Venezuela, Maracaibo, Venezuela. Colección Cervecería Polar, Maracaibo, Venezuela. Pequiven Filial de Petróleos de Venezuela, entre otros.

En 1973 es nombrado Director de Talleres de la Escuela Superior de Arte Neptalí Rincón, Maracaibo, Venezuela. En 1976 es nombrado Director de la Galería de Arte del Estado Zulia, Sala Julio Arraga Maracaibo, Venezuela. En 1981 trabaja como profesor invitado de los cursos superiores de las cátedras de Dibujo y Diseño de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Carolina del Norte Chapel Hill en calidad de Visitante Internacional bajo el asesoramiento del artista norteamericano Marvin Saltzaman. En 1984 es nombrado Asesor de Asuntos Culturales de la Corporación de Desarrollo de la Región Zuliana, Corpozulia, Maracaibo, Venezuela.

EXPOSICIONES

1969 Banco de la República. Barranquilla, Colombia.
1970 Galería del Centro de Bellas Artes. Maracaibo, Venezuela.
1978 "Primera Bienal Iberoamericana de Pintura", Museo Alvar Carillo Gil. México.
1980 Centro Venezolano de la Cultura. Santafé de Bogotá, Colombia.
1981 "Venezuela Art Today", Museum of Modern Art of Latin America Organization of
American States Washington D.C. Washington, USA.
1986 Galería Venezuela, Consulado General de Venezuela. Nueva York, USA.
1987 Museo de Artes Visuales Alejandro Otero. Caracas, Venezuela.
1988 "Bienal Nacional de Artes Visuales", Cincuentenario del Museo de Bellas Artes. Caracas,
Venezuela
1989 "Diez Venezolanos en Londres", The Bolivar Hall Galery embajada de Venezuela.
Inglaterra.
1991 "Muestra Diez del Zulia Arte Venezolano", Museo de Arte Moderno. Cartagena de Indias,
Colombia.
1993 "Miami International Art Exposition", Miami Beach Convention Center. Miami, USA.
1998 "Muestra Antológica: El Infinito Canto del Sol, Arte y Cultura del Zulia (1780-1998)",
Fundación Museo de Arte Contemporáneo del Zulia.
2000 Celebración 20 años del Programa de Bibliotecas, Centro Cultural Comfamiliar del
Atlántico. Barranquilla, Colombia.



EDUARDO ROSALES
EL ARTE UNIVERSAL

La nueva pintura Zuliana fluctúa entre el rigor de la abstracción geométrica, que tuvo sus adelantes en Jesús Soto, Víctor Valera y Lía Bermúdez, y una figuración que abord&oacutE; lo autóctono para encontrar en las imágenes pintorescas del paisaje urbano y suburbano de la región una tradición propia. En el centro de esos dos polos se ubican los artistas que transforman los datos de la realidad sin sentirse atados a un rígido código racional ni a un programa constructivista, pero tampoco a un realismo afirmativo de la identidad local, con toda su carga de onirrismos.

La obra de Eduardo Rosales se ubica en este último segmento. En ella se reafirma, por un lado, el rol que juega la imaginación en la conquista de un espacio sensible, y, por otro, se desprende del gesto y la expresividad matérica, tanto como de la descripción anecd&oacutE;tica y la forma programada de los geométricos, tomando, sin embargo, lo esencial de ambos estilos. Su obra viene a adscribirse, así pues, a una figuración lírica en la cual el espacio está tratado como entidad cromática llamada a significar por sí misma, en medio de un juego en el cual se destacan unas formas mínimas invariablemente derivadas de la estilización de la silueta del pájaro, y organizadas para construir renglones o secuencias de signos que dan origen, en su contrapunto con el espacio sugerido, a una interesante pintura serial. Un poco de esfuerzo en una u otra dirección podría conducir a Rosales a la abstracción o a la figuración connotacional; sin embargo el prefiere, como marca estilística, mantener en sus obras el equilibrio propio de los que en pintura se conoce como geometría sensible. Equilibrio entre rigor y emoción sublimada, entre contención y libertad en el manejo de medios convencionales.

JUAN CALZADILLA
Caracas, Julio de 1998


EDUARDO ROSALES
EL ARTE UNIVERSAL

Es otro de los artistas muy maduros y ya prestigiosos en Venezuela. Sus extraños pájaros, esquivos e inasibles, que escapan en desbandada cuando nos acercamos y no nos dejan más que la impresión fugaz de sus colores encendidos, sobre el fondo sombrío del azul intenso del cielo y la inmovilidad de edificaciones silenciosas y vacías, crean un clima de irrealidad fascinante y casi metafísica, que vincula la pintura de Rosales con la vertiente onírica de la pintura moderna de Maracaibo.

La pintura de Eduardo Rosales posee un fuerte poder de fascinación. Atrae y retiene la atención de inmediato. Y causa muy buena impresión desde el primer contacto. Su gestalt es impactante. Son obras que nos agradan por sus relaciones formales armoniosas, y las sentimos coherentes, unitarias y bien resueltas. Su técnica es limpia, clara, precisa y desenvuelta.

Como una luz difusa, templada, diferente al resplandor solar de Maracaibo, se advierten, como marco escenográfico, unas edificaciones arquitecturales rígidas, sólidas y pesadas, de líneas rectas, sobre un fondo de cielo azul intenso y sombrío, a veces nocturno. No se ven seres humanos ni huellas de su presencia inmediata. En ellas aparecen, animadamente agrupados, esos seres que constituyen siempre el tema central de estas pinturas. Son los extraños pájaros de Eduardo Rosales.

PERAN ERMINY
Crítico de Arte



última actualización, mayo 2 del 2000


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