PLAYA, BRISA Y MAR
(Segunda Parte)

(Rafael Campo Miranda)

Primera Parte


Mariano Candela: Otra obra importantísima, porque tuvo mucho éxito en los Estados Unidos sobre todo en la colonia latina y en México, fue su obra Entre palmeras. No sé si se inscribe dentro del tema marino o del amor... Además tiene una historia bastante intensa y sobre todo en lo que se refiere a Socorro.

RCM: Se relaciona con mi esposa, Socorro. En 1948 me entró el deseo de casarme, como si fuera un virus, y me di a la tarea de buscar a quien sería mi compañera. Vamos a ver que dice mi autobiografía, -Mira los apuntes que guarda celosamente- en relación con ella. Todos estos datos los exteriorizo ante ustedes porque estoy hablando ante un Centro Cultural Documental y estas anécdotas tienen un carácter eminentemente histórico. Yo quiero que estos relatos aparezcan consignados en la historia de este centro porque está promocionando nuestra Cultura.

Dice mi autobiografía lo siguiente: "..en el año 1948 conocí a una mujer que por sus cualidades morales y por su singular belleza, elegancia y demás virtudes pensé que sería mi mujer ideal. Creí que al fin había llegado para mí el instante afortunado que decidir&iacutE;a sentimentalmente mi vida futura".

Cuando conocí a Socorro ya había compuesto "Entre Palmeras" y ella también la conocía. Como ya teníamos relaciones amorosas y me preguntaba insistentemente a quién le había compuesto esa canción, yo le dije: "¡Ay! yo te la compuse fue a ti...", entonces ella me dijo: "Mira Rafael, no seas tan mentiroso, cuando tu compusiste esa obra todavía no me conocías". Y yo le dije: "¡Ay mamita! pero yo presentía que te iba a encontrar en el camino, fue un pálpito!...". Ella me creyó, y era cierto.

Yo acostumbraba a visitar mucho a Salgar y al frente había una laguna que ya desapareció. Tenía un compadre que poseía un rancho circundado de palmeras. Le decía "Cuando me case voy a rodear mi casa de palmeras para dormir con el susurro de la brisa para relajarme". El me respondió: "Cuando usted se case venga por unas semillas de cocotero. Y así fue. Cuando me case, tomé una casa que quedaba en la Kra. 46 entre 80 y 82, y fui donde mi compadre por el ofrecimiento hecho y me regaló 6 coquitos. Ustedes saben que del coco sale una espiga y de la espiga la palmera. Bueno, los llevé y le dije a mi esposa: "Siembra en el contorno tres adelante y tres atrás en el patio", Así quedó rodeada mi casa de palmeras. En esa época también había un pintor Velázquez, no el famoso que ustedes conocen, el español, sino otro que pintaba sobre pedido o encargo, pero que tenía un gran problema: era muy borrachón. Le dije "Maestro, le traigo esta foto para que lleve al lienzo este paisaje." Allí estaba la casita del compadre circundada de palmeras. Terminó el maestro la obra, la enmarqué y se la llevé a Socorro y le dije: "Ve mujer, aquí está el símbolo de mi obra "Entre Palmeras", vamos a colocarla aquí, en la sala." Pero desafortunadamente, un día en una reunión en la casa con mis amigos, al calor de unos Whiskys, uno de ellos, sin darse cuenta que detrás estaba Socorro, me dijo "Oye Rafa, porque no cantas aquella canción que le compusiste a la porteña aquella...". ¡Que cosa tan desagradable! ¡La fiesta aquella se acabó! Socorro miró... y me hizo señas de que se la iba a pagar... y yo pensé: "¿Qué amanecer me espera...?". Efectivamente, al día siguiente se formó la debacle. Una batalla campal, cogió el cuadro y me lo tiró a las rodillas y reventó el marco, menos mal que no se dañó el lienzo, arrancó los cocos reci&eaute;n plantados en el patio y me los tiraba como pitcher profesional, a la puerta de la casa, que en esa época era de madera triplex que estaba de moda, le hizo unos hoyos grandes...

Cuando me vi en esas condiciones salí a buscar a mis suegros que vivían a cincuenta metros de la casa, cuando pasé por la ventana ella se asomó y me amenazó "Te voy a matar". Corrí y llegué donde los suegros y les dije: "Vea suegro, vea suegro. Vaya a calmar esta señora, su hija, está iracunda, me quiere matar, no se que hacer para contrarrestar esta acción, parece una tigresa." Entonces los suegros se echaron a reír y me acompañaron. Yo venía en la mitad y ellos a los lados, la puerta de la casa estaba abierta y rota, entonces yo como siempre pongo pereque le dije: "Ve, métete conmigo ahora que vengo blindado." Mi pobre suegra que en paz descanse le dijo: "Ve Socorro, ¿Porque te pones en eso con Rafael? ¿Tu no estás casada con él? ¿Tu no ves que es tuyo?, ¡Tu porque haces esas cosa...?" Bueno, y ahí medio la convencieron y terminó el drama de Entre palmeras.

MC: Ese "Entre Palmeras" terminó entre cocos, maderas y...

RCM: Esto es histórico y este Centro es de carácter documental, por eso cuento estas historias y hago éstas declaraciones. Antes era un poco parco, ya que no era un compositor intimista. El compositor intimista es aquel que hace aflorar las cosas íntimas que se anidan en lo más insondeable de su alma y lo divulga, pero yo lo quiero hacer ahora primero, porque soy un hombre entrado en años y quiero que ustedes, respetable auditorio, sepan estas cosas y me guarden el secreto.

MC: Este tema "Entre Palmeras" tiene muchas cosas que conocer, además de las contadas anteriormente en cuanto a composición. Pero después que salió el tema mirando la parte musical, en esta ocasión ¿a quién acudiste?, ¿otra vez a Pacho Galán?

RCM: Sí, la grabó Pacho Galán y fue un éxito, pero mira, yo quiero aclarar que (Socorro) mi esposa se sintió defraudada, pero yo no la defraudé porque la obra dice:

Entre uvitos y palmeras
ebrio de brisas marinas y sol
yo te hice ya el ranchito
donde viviremos solos tu y yo
allí nuestros corazones
se unirán para la eternidad
y en él tu serás la reina
en un jardín tropical del amor

Y era para ella porque inclusive la casa de la calle 76 donde vivo ahora está rodeada de jardines como dice la canción.

MC: Vamos a escuchar una grabación realizada hacia 1951 por Nelson Pinedo con la Orquesta Luis Santi de Cuba, que causó en el Maestro Rafael Campo Miranda un poco de preocupación cuando la escuchó. ¿Por qué le causó preocupación esta grabación?

RCM: Ciertamente me causó preocupación porque la obra en sí fue variada, y produjo un no se que de fastidio porque la obra original dice en su verso

entre uvitos y palmeras
ebrios de brisas marinas y sol
yo te hice ya el ranchito
donde viviremos tu y yo

Entonces me variaron el verso que dice:

Entre uvitos y palmeras

por:

Entre las verdes palmeras

Grabado por Nelson Pinedo. Eso lesionó la obra porque los famosos uvitos, son aquellas uvas playeras que ustedes conocen. Una uva morada, cuya hoja la hacía uno un cartucho y ahí echaba el agua. Esa uva playa se daba mucho en la isla verde de Puerto Colombia que destruyó el mar grande, era algo fundamental. Pero no se si fue Nelson o fueron los cubanos los que la variaron, ellos son atrevidos en esas cosas, no respetan el aspecto patrimonial del compositor y varían sus versos, de modo que ese es el aspecto al que tu te refieres.

MC: Pudo ser que en esta versión, los cubanos siempre tienden a arreglar las letras o las melodías de otras ritmos, a su formato. Para ajustar los arreglos tienden más a guarachas que a Porro costeño.

El Maestro Efrain Mejía quiere decir algo.

Efrain Mejía, músico fundador de la "Cumbia Soledeña": Creo que, como los cubanos no saben que es uvito, le colocaron verdes palmeras y les son&ocaute; mejor que decir uvitos que solo los colombianos entendemos.

RCM: De pronto pudo ser eso.

MC: Puede ser... ahora oiremos otra grabación.

-se oye la grabación de "Entre palmeras" por Nelson Pinedo-

MC: Este "Entre Palmeras" realmente se convirtió en una obra de carácter importante porque particip&ocaute; en un concurso que organizó Fabricato en Medellín y quedó en segundo lugar, según me contaba el Maestro Rafael.

Cuando estuve hace poco en un Encuentro Nacional de Centros de Documentación Musical convocado por el Ministerio de Cultura de nuestro país encontré un colega que tiene un Centro de Documentación Musical particular, de música clásica y guarda la información de los premios Fabricato durante seis a siete años, concurso en el cual varios compositores costeños ganaron primer, segundo o tercer lugar y me verificó lo del segundo lugar de "Entre Palmeras".

Este tema también fue arreglado en México, bajo la dirección del Maestro Rafael de Paz cantando Luis Carlos Meyer,. Quizás a mi modo de entender fue la que más se difundió inclusive por encima de la de Nelson Pinedo y Luis Santi, que realmente se difundió muy poco. La interpretación de Luis Carlos Meyer caminó mucho porque el mercado de México era más numeroso y trascendía mucho la música que se hacía. Fue grabado en mayo de 1952, vamos a escuchar un fragmento porque el mismo Rafael Campo Miranda tiene unas apreciaciones sobre la interpretación que el "Negro" Meyer le hizo a "Entre Palmeras".

RCM: La versión de Luis Carlos Meyer fue fiel, el fue mi amigo cuando estuvo en Barranquilla, no le quitó absolutamente nada a mi obra y después un día me escribió y yo le hablé de ese tema y me dijo que el Maestro Rafael de Paz le había hecho una sugerencia sobre "no se que cosa", pero el no aceptó y la obra fue grabada con el ritmo que yo la compuse, su letra y poesía fue perfecta y yo me siento a través del tiempo muy bien servido de que Luis Carlos Meyer haya hecho esa versión tan fiel, de una de mis interpretaciones o composiciones más inolvidables.

MC: Más inolvidables... escuchemos ahora la interpretación de Luis Carlos Meyer de la obra "Entre Palmeras".

-se oye grabación musical-

MC: Usted me decía que la gente que estaba establecida en Barranquilla, los cantantes, los intérpretes, tenían una especial forma de interpretación del porro, y el porro barranquillero guardaba una diferencia, el menos en esa época, con el porro que se hacía en las otras ciudades de la Costa, esto es, Cartagena, Sincelejo o Montería. ¿Cuál cree usted que es la diferencia? para que los asistentes puedan llevarse una opinión de eso.

RCM: En lo que respecta al Porro y la Cumbia hay una escuela especial atlanticense conformada por Esther Forero, Rafael Mejía, Rafael Campo Miranda y Pacho Galán. Esos porros y esas cumbias eran movimientos agilizados con letras poéticas diferentes al porro sabanero, que era cadencioso como La vaca vieja, El toro negro, y otras que no tenían letra. Eran huérfanas de letras y nosotros llegamos a imprimirle poesía a esa expresión folklórica que era el porro. De modo que esa era una escuela nuestra, totalmente atlanticense, que difiere de la escuela sabanera.

MC:

Son elementos importantes a considerar a nivel de las instituciones educativas, para estudiar estas particularidades del desarrollo de nuestra música. Ver hasta donde, los elementos que surgieron en su momento, se han mantenido o no.

Hacia finales de los años 40 y a comienzo de los años 50 aparece una composición en la línea del mar, de los amores bañados de agua de sal y de olas, y es "Lamento Náufrago"...

RCM:

En esa obra "Lamento Náufrago" hay dos factores determinantes: primero el viejo muelle de mi puerto, y segundo, la dramática frustración de un amor sufrido en la playa. Es que mis obras son amorosas. Ocurre que primero fue el viejo muelle. Cuando yo lo visité ya estaba en decadencia, ya estaba viejo y sufría los rigores de esa naturaleza tirana: el sol canicular, las olas impetuosas, el viento huracanado; se acababa el muelle de Puerto Colombia y se lo tragaba la arena. Como yo visitaba con frecuencia Puerto Colombia; me acordaba de aquel muelle de la década del 30. Aquellas noches de cargues y descargues, cumbias, fritangas, de las orquestas que traían los barcos transatlánticos a bordo. Era un centro turístico. Me acordaba mucho cuando al muelle lo vestían de luces de extremo a extremo y parecía, visto desde los cerros de Cupino, un gigante monstruo que se internaba hacia el mar. Una cosa bella, que se había grabado en mi mente y yo no podía olvidar, entonces sentía tristeza y nostalgia. ¿Cómo es posible que hubieran abandonado así el muelle? Porque, aparte de la naturaleza que enterraba el muelle, estaba la desidia de los porteños y barranquilleros, porque en el año de 1937 cuando tuvo vigencia la apertura del Terminal Marítimo, aquello fue un éxodo. Todos los barranquilleros y porteños se vinieron para Barranquilla y el muelle y su puerto quedaron tristes frente a su mar azul, yo consideraba eso una ingratitud. Ese fue el primer factor. El segundo factor fue que solía pasar vacaciones allá y un día encontré con una dama. ¡Ahí viene el amor!... una mujer interesante. Veamos a ver que dice mi autobiografía,... -mira nuevamente los apuntes de una manera escondida- "Era ella una mujer muy alta, esbelta, el olor de su tez era de un moreno caribeño, de mirada fija y penetrante, me fascinaba lo airoso de su talle de mujer de mar. Al observar detenidamente su bella estampa, descubrí además, que todo el conjunto de su belleza física era un verdadero compendio de encantadoras perfecciones, ese fue también un amor a primera vista, pero fue arrebatador. Ella estaba hospedada en el Hotel Esperia, se acuerdan ustedes del Hotel Esperia, allí todavía está su edificación. Nos encontrábamos a la orilla del mar, en esa playa blanca que bordeaba la bahía de Puerto Colombia, y pasábamos ratos gratos bajo la noche de plenilunio, luego nos íbamos al muelle, nos sentábamos debajo del muelle, nos contábamos nuestras cuitas. Era un coloquio, caricias sobre la arena fresca de la playa, salíamos a mirar las cumbias. Total, nos enamoramos. Yo le ofrecí matrimonio, así tempranamente, le dije: "por qué no nos casamos". Veía que ella rehusaba la propuesta. Recorrí con ella los cerros de Cupino, que son los que bordean la bahía, navegamos a remo en las barquichuelas, Sabroso, un romance que nunca olvido, ni la olvido tampoco a ella. ¿Que ocurrió entonces? Un día desapareció. Fui al Esperia y le pregunté a Doña María que era la esposa del señor Bonfante, dueño del Hotel Esperia. Doña María me dijo: "Ve, Rafa, aquí te dejó fulana". No quiero decir el nombre, no digo el nombre de esa mujer ni donde vive, porque yo no voy a tocar susceptibilidades ajenas, soy respetuoso en este aspecto. Me dijo: "Aquí te dejó una carta", y la carta fue otro baldazo, eso fue en 1948, y yo me casé en 1951. La carta decía así, pero antes de leerla, quiero decirles a ustedes que tengo un libro que se llama Vademecum, que es como un diario, tiene 350 páginas. Allí hay fotografías, cartas de amores, hay partituras, o partichelas como dicen los italianos, fotos tomadas con fondos de paisajes. Ese libro lo forré cuidadosamente con cuero color marrón, repujado, bellísimo, y está dentro de un maletín con llave y lo tiene una prima mía en soledad. No lo tengo en mi casa porque... ¡corre peligro!... es un tesoro. Cuando yo quiero componer algo que tuvo ocurrencia en mi pasado, cojo mi carro y me voy a Soledad y le digo a mi prima: "prima, présteme el vademecum". Solo yo tengo la llave, así que nadie puede verlo.

Publico: Y Socorro?

RCM: Ella ha ido allá pero no puede hacer nada: "Sí, aquí está pero el vademecum está con llave. Como hacemos?", "Que hombre tan pícaro!" dice ella. Ocurre por ejemplo, hace cuatro días estuve en Soledad y fui a buscar el vademecum para buscar datos, cosas que ocurrieron en tiempos pretéritos. Es como una fuente que me da argumentos que viví. Son verdaderas vivencias de mi pasado, porque la vida mía fue una vida intensa. Y fui a buscar unos datos, porque estoy componiendo una obra que se intitula Serenata. Es una serenata que yo le puse a una niña hace cuarenta años. Y ahora que digo serenata, el Trío Serenata tiene aquí en esta autobiografía un puesto de honor porque ellos me grabaron "Pasió Tropical". Bueno, en esa serenata hubo un escándalo, pero esa es otra cosa que aparecerá en otros tiempos. Bueno, la carta dice así:

Perdóname mi amor, no he querido engañarte, soy una mujer ajena (¡como le parece!). Los instantes dichosos que me hiciste vivir cuando tendidos sobre la arena nos acariciábamos, con tan loca y ardiente pasión, no podré jamás desecharlos de mis recuerdos. Gracias amor.

Esos instantes de que te hablo, representan siempre para mí la felicidad de toda una vida. Te deja

Fulana de Tal.

Público: Risas.

RCM: Ese es el argumento vívido de "Lamento Náufrago".

MC: Que inicialmente era "Recuerdos Náufragos".

RCM: En Venezuela el maestro Chucho Sanoja me escribió para que le diera la autorización para cambiarle el nombre, quitarle "Recuerdos Náufragos" y ponerle "Lamento Náufrago", y como yo estaba entonces detrás de los pesos que producían las regalías, le dije "Maestro, como no, cámbiele el nombre", porque esa obra fue bastante jugosa.

MC: Vamos a escuchar la versión que se hiciera aquí en arranquilla con Juancho Esquivel y la voz de "Chichi" Meyer y después con la Orquesta de Chucho Sanoja donde ya se le cambió el nombre de "Recuerdos Náufragos" por &Lamento Náufrago".

MC: Esta versión de Chucho Sanoja fue la que recorrió América Latina y la que le produjo regalías jugosas como nos dijo Rafael. Además tiene una particularidad, esta obra cuando fue grabada por Chichi Meyer con Juancho Esquivel en Discos Tropical de Emilio Fortou, en esos momentos nos cuenta usted que inmediatamente se le registró la obra, año 1956. Además que fue la única obra registrada inmediatamente de las que hemos tratado hoy.

RCM: Realmente muchas de mis obras van dentro del maletín, ya que en el caso mío, las someto a un proceso de estudio, eso lleva mucho tiempo. Hilvano cuidadosamente la parte práctica como es la parte melódica. Esa modalidad la utiliza mucho Esthercita Forero, ella pule mucho sus obras, Rafael Mejía también. Eso es una escuela. Bueno, pero inmediatamente esa obra se registró.

MC: Siguiendo ahora la recta final de esta tertulia, presentaremos luego al grupo Los Maestros y entraremos en dialogo con el público.

Para terminar con las obras musicales más importantes del Maestro, tomemos la composición de su obra "Pájaro Amarillo", de las más recientes y que corresponde a los años 1960 para acá. ¿Cuándo hiciste esa gestación compositora?

RCM: En el año 1963 una obra mía resultó galardonada en un festival de Villavicencio, Festival de la Canción Colombiana. Me invitaron a recibir el premio, un premio por cierto jugoso. Después del festival me quedé en los alrededores de San Martín, en los llanos. Salí a caminar, de pronto encuentro una pareja. Me oculté detrás de un matorral, ellos no me vieron y más allá divisé un poco distante, cuatro metros, sobre una varita seca estaba posado un pájaro amarillo. De pronto los enamorados se besaron, un poco primíparos, porque el beso que se dieron no era un beso profundo, sino un beso así, muy superficial, de pronto el ave levantó sorpresivamente el vuelo, voló raudo sobre un juncal florido. Allí empezó a divagar la imaginación. Empiezo a imaginar como argumento la composición. Pienso que es posible que el pajarito se enamoró de la niña y cuando vio que el tipo la besó, él protestó, cogió el beso. Claro que yo materializo el beso, esas son figuras retóricas, figuras literarias, los poetas saben como es eso. Los tuve que materializar para entonces en el verso, hacer ver que el pájaro cogió el beso en el pico, se lo llevó y lo votó por allááen la llanura. Me vine para Barranquilla con el argumento, má,s no con la música, la música la concebí aquí en Barranquilla. Hice una aleación de merengue-joropo porque yo quería que esa obra tuviera la influencia del llano y me salió muy bien. La grabamos en Discos Tropical. Para no alargar el cuento, ocurre que la obra llegó a los Estados Unidos y la Paramount se interesó en ella. Se vinieron tres gringos a Bogotá y le preguntaron al director de la Sayco quien era el autor del "Pájaro Amarillo", "El autor del "Pájaro Amarillo" vive en Barranquilla. Vayan allá". Vinieron los tres gringos de la Paramount y se bajaron en el Hotel El Prado y de allí llamaron a mi casa, diciéndome que querían hablar conmigo, pero antes, el director de la Sayco Jorge Olaya Muñoz, me llamó y dijo: "Para allá van tres gringos que están interesados en una secuencia y van a incluir a "Pájaro Amarillo" en esa famosa película que se llama "El mundo de los aventureros", que se filmó en Bogotá y creo que parte en Cartagena. Me sugirió: "Pídales fuerte a esos gringos porque esa gente si paga. Como él estaba acostumbrado a pagarnos tres mil pesitos, mil ochocientos, "Pero cuanto crees tu que les pueda pedir" dije yo, el me dijo: "Pídale bastante, pídale bastante, pídale medio millón"", "¡hombe! como se te ocurre, no seas bárbaro", yo acostumbrado a recibir de Discos Tropical quinientos pesos, de Sonolux mil quinientos, "como se te ocurre, yo acaso soy loco. Esa gente me puede matar". Total, me llaman y dice mi esposa: "Te llaman del Hotel El Prado", y dije yo "Miércoles! esos son los gringos". Voy entonces a la cita. Uno de ellos recuerdo, Mr. Williams, se sirvió un trago de whisky de cuatro dedos y me dijo "¡Oh! Maestro, nosotros estar interesados en conocer arancel de su obra "Pájaro Amarillo", ellos utilizan arancel por derechos de autor, "para incluirla en "El mundo de los aventureros." y yo les dije "Bueno, yo por esa obra cobro medio millón de pesos", y ellos me quedan mirando y que me contesta "Maestro, eso ser un poco elevado pero... Williams hazle un cheque en seguida por cuatrocientos mil pesos". Les juro a ustedes mi querido auditorio, que cuando esa gente me dijo eso y me extendieron el cheque a mi me temblaba la mano al recibirlo y yo sin embargo me preguntaba, ¿No será chimbo? Bueno, con esa plata compré una casa de campo en Caracolí, que se llama "Pájaro Amarillo". Esther Forero la conoce porque ella estuvo allá, me acompañó en paseos, Le compré a Henry Hane una camioneta de color amarillo, nos vestimos mi mujer, mis hijos y yo de color amarillo, y mirábamos para arriba y veíamos las nubes amarillas.

Público: Risas y aplausos.

MC: Vamos a escuchar la versión que le gusta más al maestro, que es cantado por Marisol, cantante uruguaya, e inmediatamente la grabada por primera vez por Bovea y sus vallenatos, cantada por Alberto Fernández.

-Se oye grabación-

Sigue...


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Salones Burreros

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