GRUPOS DE ENCUENTRO

IGLESIA EVANGELICA BAUTISTA DEL CENTRO. REG. CULTO No 672. RODRIGUEZ 542. ROSARIO

PINTURAS EN EL EVANGELIO DE JUAN

 

LECCION NUMERO VEINTINUEVE

Introducción:

En la lección anterior, vimos que cuando Jesús hizo su entrada triunfal a Jerusalén, El fue aclamado como Rey y como un enviado de Dios. En la lección de hoy, 4 días después de aquel hecho, Jesús se presenta como el Siervo dejando un gran ejemplo a sus discípulos y a nosotros respecto de nuestra actitud hacia los hermanos y hacia el mundo en general.

Desarrollo: La Entrada Triunfal se recuerda ahora en el Domingo de Ramos (por las ramas de palmera agitadas en esa oportunidad) y el lavado de pies a sus discípulos, la noche que fue entregado: jueves 14 del mes de Nisán (crucifixión: viernes 15 del mes de Nisán). Leamos el relato completo en Juan 13:1-15.

Antes de su encarnación, Jesús habitaba en espíritu junto al Padre en el cielo, con toda la gloria, rodeado de millares de ángeles, arcángeles, querubines y serafines. Su encarnación ya le hizo tomar "forma de siervo" al participar de carne y sangre, nacer en un pesebre y finalmente morir en una cruz. Pero en el caso que nos ocupa, el Señor próximo a ser entregado por Judas a las autoridades religiosas, da un ejemplo magnífico de humillación, dándoles ejemplo y gran enseñanza, positiva y práctica. En resumen: de amor en acción.

Pregunta: ¿por qué era necesario el lavado de los pies y a quién le correspondía esa tarea?

Jesús y los discípulos venían de Betania, donde había sido ungido por María, hermana del resucitado Lázaro, en agradecimiento por el maravilloso milagro. Tenían los pies, cubiertos sólo por sandalias; sucios por estar expuestos al polvo y a la arena. En estas instancias se acostumbraba lavar los pies a través de un siervo.

En el Aposento Alto donde Jesús y sus discípulos se encontraban no había ningún siervo. Entonces uno de los 12 discípulos debería haber prestado ese servicio. Unos momentos antes habían estado discutiendo la cuestión de la "grandeza" (Lucas 22:24). Cada uno de ellos (en ausencia de Jesús en ese momento) pretendía ser el mayor. No entendían todavía de que la grandeza se mide con la "vara" del servicio. ¿Y nosotros en esta iglesia de la que formamos parte, qué entendemos sobre quién es el mayor? ¿cómo lo demostramos? ¿cómo es nuestro servicio a Dios y al prójimo? Dialogar entre todos.

En el Aposento Alto estaba preparado el lavamanos (un lebrillo) y la jarra con agua y paños de lino. Pero ningún discípulo se movió. ¿Por qué?....Posiblemente todos esperaban que otro tomara la iniciativa. ¿Y hoy?

Entonces Jesús que sabía que "Dios había puesto todas las cosas en su mano (Salmo 2:8) y que "había salido de Dios y a Dios iba", se levantó, se quitó sus vestiduras, y tomando una toalla se la ciñó. Despojado de su manto y el vestido debajo de él, quedó literalmente como un sirviente, lo que impactó en el recuerdo de Juan por muchos años. Nada menos que el Hijo de Dios, como siervo, lavando los pies de sus discípulos. Lo hizo con varios de ellos y al llegar junto a Pedro, éste le dijo: "Señor ¿tu me lavas los pies a mí? Se han destacado las palabras: Señor lavando los pies, un trabajo de siervos. ¿Tu con tu gloria y majestad me lavas los pies a , que soy un humilde discípulo y a la vez tu siervo?.

Esta actitud aunque equivocada de Pedro (luego entenderá lo que Jesús estaba haciendo), contrasta con el resto de los discípulos que se mantuvieron en silencio, perplejos y avergonzados por dejar que el Señor y Maestro hiciera, lo que ellos deberían haber hecho. Jesús le dijo que después de ser entregado, crucificado, resucitado y exaltado a los cielos, comprendería lo que El había hecho. Pedro sin embargo, insiste en que Jesús "no le lavaría sus pies jamás". Ni en toda la eternidad, Pedro permitiría a Jesús lavarle los pies. Entonces Jesús le responde que si no lo permite "no tendrá parte" con El. Quería decirle: "Pedro, a no ser que por medio de toda mi obra de humillación - de la cual este lavamiento de los pies es solo una parte - llegue hasta ti, no participarás conmigo de los frutos de los méritos redentores hacia el mundo". La obra era de Cristo, pero la comparte con los suyos (Romanos 8:17).Pedro reflexiona y dice: Señor, lávame "no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza". Jesús le dice que solo le hace falta lavarse solo los pies, pues él ya estaba lavado (Juan 13:10-11).

Pregunta: ¿Qué quería decir Jesús con ésto? ¿Quién era el único que no estaba lavado?

En Palestina, la gente acostumbraba bañarse antes de asistir a una fiesta. Cuando llegaban a la casa de su anfitrión, no necesitaban tomar otro baño; bastaba que se lavaran los pies.

Jesús da una importante enseñanza: "El que está lavado", es el que ha sido lavado por la sangre preciosa de Cristo (justificado como si nunca hubiera pecado) y "sólo necesita lavarse los pies", es decir la terapia espiritual diaria, pidiendo a Dios que tras la confesión de sus pecados a El, le limpie "el barro" (del pecado), al que están expuestos todos los cristianos en el peregrinar por este mundo (1 Juan 1:7). Jesús, quien también lavó los pies a Judas dice: "EJEMPLO OS HE DADO, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis".

¿Estaba así instituyendo una práctica literal, o quiso decir otra cosa? Escuchar comentarios. Ayudita: no se trataba de un nuevo rito, o cuestión externa, sino de una actitud interna para servir a los demás.

Conclusión: Jesús vino como un siervo y actuó como tal y el Padre lo exaltó. Los creyentes debemos hacer lo mismo (ver 1 Pedro 5:6) . Para finalizar leer todos juntos Filipenses 2:5-11.Y.......

Hasta el próximo encuentro.

 

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