GRUPOS DE ENCUENTRO
IGLESIA EVANGELICA BAUTISTA DEL CENTRO. REG. CULTO No 672. RODRIGUEZ 542. ROSARIO
PINTURAS EN EL EVANGELIO DE JUAN
LECCION NUMERO VEINTISIETE
Introducción:
Terminamos hoy, los pormenores del milagro más portentoso de Jesús: la resurrección de Lázaro, que como sabemos, provocó la aceleración de los hechos que desembocaron en la crucifixión de Jesucristo. Esta aparente derrota del Señor, significó su propia gloria y la de Dios, pues su obra permitió la salvación del mundo.
JESUS Y MARIA DE BETANIA JUNTO A LA TUMBA. Juan 11:28-37. Marta dio a María, en secreto, la noticia que Jesús había llegado. No quería que hubiera visitas, pues deseaba que María, como con ella antes, tuviera un encuentro a solas con Jesús. Sin embargo, al ver que María se levantaba para encontrarse con Jesús, la siguieron. Esto formaba parte del plan de Dios: ¡Quería que los judíos vieran el milagro!.
Cuando María vio a Jesús, cayó instantáneamente a sus pies para llorar (v. 33). En esa actitud de reverencia y adoración, repitió lo dicho por su hermana: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano". (No agregó lo dicho por Marta "Mas también, se ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará").
Cuando Jesús vio que María lloraba y a los judíos que habían venido con ella (muchos de los cuales iban a aceptarlo por fe, según el v. 45) "se estremeció en espíritu y se conmovió". Esto y el llanto posterior de Jesús (v.35), constituyen una de las escenas más hermosas del Evangelio. Jesús estaba identificado profundamente con el dolor y la pena de las personas, y su corazón se llenaba de angustias:
En cada pena que parte el corazón, El Hombre de Dolores participa
Para un griego, la breve frase "Jesús lloró" (v.35), el hecho de que el Hijo de Dios pudiera llorar, debía ser algo que estaba más allá de toda su capacidad de creer. Los griegos tenían una idea equivocada de la divinidad, pues creían que la misma tenía una absoluta incapacidad para sentir cualquier clase de emoción.
Contrariamente a esto, Jesús mostró COMPASION por las personas, que significa: "padecer juntamente con". Por eso, Juan presenta una imagen de Jesucristo, revelación del Padre, totalmente nueva respecto de las ideas de su época; hay un Dios y su Hijo Jesucristo que se preocupan por el dolor y las necesidades de la gente.
Juan nos muestra la divinidad de Cristo (Juan 20:31), como también la humanidad de Cristo, lleno de amor y compasión. Es el Hombre-Dios, absolutamente divino y absolutamente humano.
Para los judíos, según el v. 37, el caso de Lázaro estaba concluido: estaba muerto y el caso no tenía solución, pues dicen que Jesús podría haber logrado que Lázaro no muriera, es decir, podría haberlo curado, pero no pasaba por sus mentes la resurrección.
LA RESURRECCION DE LAZARO. Juan 11:38-45. Los sepulcros palestinos, eran cuevas naturales o cavadas en la roca. Constaban de una mesada donde se colocaba al difunto. Se los envolvía en vestiduras de lino con excepción de las manos, los pies y la cabeza. El sepulcro no tenía puerta, sino que en su entrada tenía una hendidura en la cual se ponía una enorme piedra semejante a una rueda. Se hacía rodar la piedra atravesando la entrada y con ello se cerraba el sepulcro.
Jesús pidió que movieran esa piedra (esto lo podía hacer un grupo de hombres y no hacía falta la intervención de Jesús). Marta le hizo la observación de que Lázaro yacía 4 días en el sepulcro y su cadáver hedía.
Además de tratarse del cuarto día, existía entre los rabinos la idea de que hasta el tercer día los espíritus de los muertos permanecían en las cercanías de los sepulcros en busca de una oportunidad para volver a entrar en los cuerpos. Pero después del cuarto día los espíritus abandonaban el lugar. Jesús dejó de lado la idea de los religiosos y ofreció a Dios su Padre, una hermosa oración (vs. 41-42). Agradeció a su Padre el hecho de oírle y habló como si el milagro ya se hubiera realizado, porque ya tenía la certeza en su corazón. El motivo de la oración, Jesús lo explicó diciendo que era para que "la multitud" que le rodeaba creyera que El era el Mesías, el Enviado, el Cristo, el Salvador y el Mediador.
"Y habiendo dicho esto clamó a gran voz: Lázaro ven fuera"(v. 43). No hacía falta un grito penetrante para despertar al muerto. Jesús lo hizo para que la multitud estuviera consciente de que el muerto iba a responder a su llamado: al llamado del Príncipe de la Vida. "El que había muerto salió", un milagro que trasciende cualquier intento de comprensión humana. El muerto fue desatado de sus vendas para caminar con comodidad. Este milagro hizo que muchos creyeran en El, y fue el antecedente de la Entrada Triunfal de Jesucristo en Jerusalén, y desencadenó la estrategia de sus enemigos: los sacerdotes, los fariseos y otros, quienes consideraron que no era prudente que Jesús continuara actuando (Juan 11:46 y siguientes).
Muchos dicen, "hay que ver para creer". Jesús dice lo contrario: "Si crees verás la gloria de Dios", pero necesitamos un encuentro espiritual con El para recibir sus bendiciones y salvación eterna (Juan 11:40).
En Juan 11:28, se nos dice: "El Maestro está aquí y te llama". Esta noche Jesús está en este lugar y te llama. ¿Concentrarás tu atención y confianza en El, pese a las dificultades económicas, familiares u otras?
Hasta el próximo encuentro.