GRUPOS DE ENCUENTRO
IGLESIA EVANGELICA BAUTISTA DEL CENTRO. REG. CULTO No 672. RODRIGUEZ 542. ROSARIO
PINTURAS EN EL EVANGELIO DE JUAN
LECCION NUMERO VEINTICUATRO
Introducción:
Estamos detenidos en el cuadro del Buen Pastor, en el capítulo 10 de Juan. El auditorio que escuchaba ese día a Jesús, estaba constituido por los discípulos, el ciego de nacimiento recuperado (probablemente continuaba allí), y los fariseos. Ellos habían escuchado ya de labios de Jesús, la alegoría sobre éste como "La Puerta de las Ovejas"(lección anterior). Pero existen todavía otras dos enseñanzas fundamentales y magníficas.
JESUS DADOR DE LA VIDA ABUNDANTE: Juan 10: 8 y 10. "Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas". (v.8)
Pregunta: ¿a quienes se estaba refiriendo aquí Jesús? ¿Serán quizás los profetas o Juan el Bautista? (precursor de Jesús y último gran profeta?). De ninguna manera. Ni siquiera se estaba refiriendo a los falsos mesías que habían venido antes de El. Se estaba refiriendo a los fariseos que estaban ante El, cuya secta se había formado mucho antes de la iniciación de su ministerio (150 años antes de Cristo).
Estos fariseos trataban de "ganarse a la gente", y con ello ganarse honra para sí, y si las amenazas resultaban insuficientes, apelaban a la violencia. En verdad eran ladrones y salteadores. No habían desaparecido entonces, todavía estaban presentes.
Muchos prestaban atención a estos líderes egoístas, pero Jesús dice que "las ovejas" - los verdaderos seguidores de Cristo - no les prestaban atención. En lugar de ello, las ovejas obedecían al verdadero pastor: Jesucristo.
Pregunta: ¿existen en nuestro tiempo ladrones y salteadores espirituales que "ganan" adeptos mediante las artes mágicas y el engaño?
"El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (v.10).
El ladrón era el fariseo ( en última instancia Satanás) y había actuado en un orden progresivo: robar, matar y destruir. En Mateo 23:15 (leer), se ve con claridad que estos líderes religiosos mataron y destruyeron espiritualmente al pueblo que se habían robado.
Lo opuesto a matar y destruir es "dar vida" y lo opuesto al ladrón es el Buen Pastor
Jesús ofrecía un camino de paz, de amor, un camino de VIDA. Y para aquellos que lo elegían, ese camino los conduciría cada vez más cerca de Dios.
Para ésto vino Jesús, para que los hombres tuvieran VIDA y para que la tuvieran con mayor abundancia.
"Con mayor abundancia" es, en el griego, tener un excedente o sea una sobreabundancia de algo. Seguir a Jesús, saber quien es y que significa en la vida de cada uno, es tener una sobreabundancia de vida, de aquella vida que no es simplemente existir o durar.
El Salmo 23 nos recuerda que basados en que Dios es nuestro pastor, "en lugares de delicados pastos me hará descansar" (2a). De la mano de Dios nuestro Padre, tenemos el pan de cada día. La mayor abundancia es para el perverso un "pasto seco", sin gusto cuando sólo busca en él el placer de los sentidos; en cambio para el hijo de Dios, que busca la bondad de Dios en todo lo que disfruta, es un pasto delicado, delicioso, aún cuando tenga poca cosa del mundo (Salmo 37:16, Proverbios 16:17). Los santos pueden reposar, pues el Pastor les da paz de conciencia y contentamiento de corazón.
El alma de los creyentes fieles descansa a gusto en el Señor, y eso hace que todos los pastos les resulten frescos y deliciosos.
Se cuenta la historia de un soldado romano que se presentó a Julio Cesar para pedir permiso para suicidarse y poner fin a su vida. Era una criatura desgraciada, triste, desanimada, sin la menor intención de vivir. Cesar lo miró y le dijo: "Hombre, ¿alguna vez estuviste vivo?".
Cuando tratamos de vivir a nuestro antojo, nos resulta algo aburrido, oscuro. Cuando caminamos junto a Jesús, cuando reconocemos su presencia en nuestras vidas, éstas se llenan de una nueva vitalidad, experimentamos esta "sobreabundancia de vida".
Sólo cuando vivimos con Cristo y para Cristo, la vida se transforma en algo que vale la pena vivir. Entonces, comenzamos a vivir la vida en el verdadero y bíblico sentido del término.
Conclusión: el proverbio poético dice: "Muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía". La vida verdadera y abundante está hoy a tu disposición. Sólo Jesús te ofrece una vida distinta en calidad: vida de Dios con los alcances eternos. ¿No quieres recibir esta VIDA que se te ofrece gratuitamente?
Hasta el próximo encuentro.