GRUPOS DE ENCUENTRO

IGLESIA EVANGELICA BAUTISTA DEL CENTRO. REG. CULTO No 672. RODRIGUEZ 542. ROSARIO

PINTURAS EN EL EVANGELIO DE JUAN

 

LECCION NUMERO VEINTE

Introducción:

En nuestra galería de pinturas, hemos llegado al capítulo 8 de Juan, donde veremos a Jesús como el Defensor del débil. Algunos cristianos del siglo II, trataban de ignorar el episodio (8:3-11) para evitar que algunas mujeres pudieran desviarse en el pecado sexual, entendiendo de que obtendrían fácilmente el perdón de Dios. Sin embargo el pasaje a estudiar, armoniza muy bien con el tema general del capítulo 8 de Juan: Jesús la luz del mundo (8:12). Esta mujer había andado "en tinieblas" morales por su conducta. De acuerdo al texto, es muy posible que Jesús haya disipado definitivamente sus tinieblas, permitiendo que esta mujer reencausara su vida.

Desarrollo: Algunos escribas y fariseos entraron en el Templo, (o en su periferia) donde Jesús estaba enseñando y crearon un disturbio. Traen a una mujer sorprendida en el mismo acto de adulterio, siendo ésta una mujer casada.

En Levítico 20:10 dice: "Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos", es decir, que en el caso que nos ocupa, los hombres permitieron que el hombre adúltero huyera, trayendo solo a la mujer (los hombres aplicaban la ley, y se beneficiaban siempre).

En Deuteronomio 22:23-24, se establece la pena correspondiente: sacar a la mujer y al hombre que la sedujo fuera de la ciudad "y los apedrearéis y morirán" (pena de apedreamiento o lapidación).

Además, en los tiempos de Jesús raramente esta ley se cumplía, pues era privativo de los romanos (que dominaban Palestina) solamente sentenciar a pena de muerte. El propósito de ellos era poner a Jesús en un dilema.

Pregunta: ¿Cuál les parece a ustedes que era ese dilema? Intercambiar ideas entre todos.

Es que Jesús, ya era conocido por su amor y misericordia en el trato con los hombres y mujeres pecadores. Si decía que debía morir la adúltera, chocaría con la ley romana que indicaba que la pena de muerte le correspondía ejercerla a ellos y además perdería la devoción de la mayoría de la gente sencilla que conocía acerca del perdón de Jesús. Si Jesús decidía perdonarla, de inmediato se afirmaría que enseñaba a los hombres a desobedecer la ley de Moisés y que fomentaba el adulterio. Como vemos, era una verdadera trampa para Jesús.

Jesús dejó de mirarlos y comenzó a escribir sobre el suelo. La palabra griega para escribir es "grafein". La que se emplea aquí es "katagrafein" que podía significar "escribir una acusación contra alguien", pues "kata" es "contra". Se cree que Jesús escribía los pecados de cada uno de los hombres que acusaban a la mujer.

Como los hombres insistieron en su pedido (v.7), Jesús los volvió a mirar y les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (tácitamente estaba diciendo, apedréenla pero con esta condición). Ahora el problema no era de Jesús, sino un problema de conciencia para los escribas y fariseos. Pregunta: ¿Qué hubiéramos hecho nosotros, en un medio en que todos dicen: "yo no hago mal a nadie y hago todo el bien que puedo"? Jesús se inclinó nuevamente con su cara hacia tierra y continuó escribiendo. Esto permitiría que si alguno decidiera retirarse, podría hacerlo sin la mirada penetrante de Jesús.

Jesús no le quitó importancia al pecado de la mujer, ni tampoco abolió el 7º mandamiento: "No cometerás adulterio", ni tampoco descartó la pena de muerte para ofensas como éstas. Los hombres comenzaron a retirarse silenciosamente desde los más viejos hasta los más jóvenes. Jesús quedó a solas con la mujer.

Pregunta: ¿Qué les parece que sintieron aquellos hombres? Delante de Dios y su Hijo Jesucristo, nuestra supuesta bondad cae por tierra y somos conscientes de nuestro pecado.

Jesús preguntó: "¿Ninguno te ha condenado? ".La mujer dijo: "Ninguno, Señor". Entonces Jesús le dijo: "Ni yo te condeno. Vete y no peques mas". Veamos algunas enseñanzas sobre el episodio:

1) Este pasaje nos muestra con toda claridad, la actitud de los escribas y fariseos hacia la gente. Estos religiosos, no miraban a la mujer como una persona sino como una cosa. Un instrumento mediante el cual podían poner en aprietos a Jesús y condenarle. Jesús, por el contrario, no vino para condenar, ni castigar, sino para salvar a las personas (Lucas 9:56). ¿Vemos a las personas como cosas? ¿No subyace en nuestro medio las ideas "machistas" que degradan la dignidad de la mujer?

2) Jesús le dio a la mujer una segunda oportunidad. "Se que has hecho cosas muy malas, pero tu vida no se ha terminado; te doy otra oportunidad, la de redimirte" (dijo esto con los hechos, no con estas palabras). Jesús predicó el evangelio de la última oportunidad. Hasta nuestra muerte tendremos oportunidad para salvarnos, pero no esperemos hasta ese momento.

3) Jesús confió en la naturaleza humana de esa mujer. Resulta inexplicable que Jesús confiara en una mujer adúltera, de moral muy dudosa al decir: "Vete y no peques más". El creía que con su ayuda, esa pecadora se podía convertir en una santa (separada del pecado). Todos somos santos en potencia, depende de nuestra voluntad de dejar el pecado, ayudados por el poder de Cristo.

4) Las palabras de Cristo implican una advertencia, la enfrentó con una opción: podía volver a sus viejos hábitos o podía tender a una nueva vida, en unión con Jesús. Es la "opción eterna". Frente a Jesús, en algún momento de nuestra vida tenemos que optar: continuar la vida de pecado, o comenzar una nueva vida. ¿Qué harás?

Hasta el próximo encuentro.

 

 

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