GRUPOS DE ENCUENTRO
IGLESIA EVANGELICA BAUTISTA DEL CENTRO. REG. CULTO No 672. RODRIGUEZ 542. ROSARIO
PINTURAS EN EL EVANGELIO DE JUAN
LECCION NUMERO DIECISIETE
Introducción:
En una oportunidad Jesús dijo: "Yo soy la Luz del mundo" (Juan 8:12) y afirmó luego que todos los creyentes eran "la luz del mundo" (Mateo 5:14), pues reflejaban la luz de Jesucristo hacia el mundo en las tinieblas del pecado. Hoy veremos la pintura correspondiente al capítulo 7: Jesús el Agua de Vida.
En el caso que nos ocupa hay algo parecido: Jesús en la conversación con la samaritana se presentó como el "Agua de Vida" (Juan 4:14), como una Fuente de esa Agua de Vida y como ríos de esa agua de vida en Juan 7:38. Cuando una persona recibe a Jesucristo, está recibiendo al Espíritu de Cristo o Espíritu Santo, que es precisamente esa Agua de Vida, según se manifiesta en Juan 7:39. Esa Agua de Vida que tiene el creyente es un manantial derramado hacia el mundo no creyente, donde este puede apreciar el poder transformador del Espíritu Santo a través de la vida y el testimonio de aquél.
Desarrollo: era el último día de la Fiesta de los Tabernáculos (o fiesta de la cosecha, Lev 23:39-42), última fiesta solemne del calendario judío, recordando que habitaron en Tabernáculos o Cabañas, durante su peregrinación desde la esclavitud de Egipto hacia la Tierra Prometida.
Es precisamente en el último día de la fiesta (el 21º del mes séptimo), en que Jesús presenta la gran invitación: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" Juan 7:37.
La Fiesta de los Tabernáculos era de carácter gozoso y en el último día, el pueblo prorrumpía en regocijo ruidoso, particularmente en el instante solemne, cuando el sacerdote (como era hecho en todos los días de la fiesta) traía en un vaso de oro, agua del manantial de Siloé, que brotaba bajo la montaña del Templo y la vertía sobre el altar. Entonces eran cantadas las palabras de Isaías 12:3: "Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación". El tema como vemos era el Agua Viva.
Entonces Jesús, que había atraído sobre sí las miradas de todos por su poder sobrenatural y su enseñanza incomparable, "se puso en pie, y alzó la voz diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba". Ese día tan especial en la vida de Jesús, había sido profetizado muchos años antes por el profeta Hageo (2:1,6-7) y como vemos en el v. 1, precisamente en el último día de la Fiesta de los Tabernáculos (día 21º del 7º mes). Hageo profetizó que vendría el "Deseado de las naciones" (v.7), es decir Jesucristo, el Salvador del mundo. ¿Deseamos a Jesús, o tenemos indiferencia hacia El? ¿Estamos conscientes de la sed de este mundo necesitado por Agua Viva?
Todos los hombres y mujeres necesitamos del Agua que Jesús ofrece, pues estamos sedientos de felicidad, de descanso, de paz, de amor, etc. Y en esta búsqueda vamos de un lado a otro tratando de encontrar una respuesta en el mundo que nos rodea. Pero al acercarnos, vemos que lo que el mundo ofrece, son solo "espejismos". Hasta el amor humano deja de satisfacer nuestra sed por más intensa y abundantemente que bebamos de él. Es lo que Jesús dijo, que el hombre "volvería a tener sed".
Solamente es Jesús, el Agua de Vida, el que puede saciar nuestra sed interior, la sed de nuestra alma.
El nos invita a "venir a El", y "venir a El", es creer en El. Es el contacto de nuestra alma con el Salvador. Es abrir nuestro corazón, para que El entre a nuestra vida (Apocalipsis 3:20). Es nuestra voluntad que se entrega para que El tome el "timón" de nuestra vida y la conduzca a "puerto seguro".
Debemos ir hacia Cristo, tal como somos, con toda confianza en que nos recibirá. Dejando de lado todo esfuerzo humano para mejorarnos a nosotros mismos, dejando de lado las "buenas obras" y apropiándonos de la obra de Cristo en la Cruz por nosotros.
Una vez que nosotros recibimos a Cristo, se nos dice en Juan 4:14 y 7:38, que nos convertimos en una "fuente" y que desde nuestro interior (donde habita el Espíritu Santo) fluyen "ríos de agua viva". Esto ya estaba profetizado por Isaías (58:11), donde el creyente es presentado como "manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan".
La enseñanza del pasaje de hoy, es que Jesús puede dar a hombres y mujeres la fuerza revitalizadora del Espíritu Santo. Significa que esta corriente purificadora del Espíritu Santo, abarca todo nuestro ser, nuestros pensamientos y sentimientos, purificándolos, revitalizándolos, dándonos una nueva vida en cuerpo, mente y alma.
Como el manantial de Dios que viene a nuestras vidas es tan abundante, rebosa de nosotros y se derrama sobre el mundo, a través del ejemplo de nuestras vidas transformadas y por nuestro testimonio.
El que recibe la bendición se convierte, por la gracia soberana de Dios, en un canal de bendición para otros. Esto fue una cosa otorgada a Abraham: "te bendeciré , engrandeceré tu nombre y serás bendición" (Génesis 12:2), pero esta maravillosa promesa también la extiende Jesús a nosotros los creyentes.
Pregunta: ¿Puede haber algo mejor en el mundo que ser bendecido por la mano de Dios, quien nos concede todas las cosas abundantemente (junto a la salvación de nuestras almas) y además permitirnos llegar a ser de bendición a otros?. Esta, si la quieres, puede ser tu experiencia.
Hasta el próximo encuentro.