GRUPOS DE ENCUENTRO
IGLESIA EVANGELICA BAUTISTA DEL CENTRO. REG. CULTO No 672. RODRIGUEZ 542. ROSARIO
PINTURAS EN EL EVANGELIO DE JUAN
LECCION NUMERO SIETE
Introducción:
Jesús fue un predicador de multitudes. Nunca las halagó, pero si las atrajo hacia si. Un caso de lo anterior lo constituye el Sermón del Monte, cuando "viendo la multitud, subió al monte, y sentándose, vinieron a él sus discípulos y abriendo su boca, les enseñaba" (Mateo 5:1-2). Este tipo de enseñanza le dio grandes resultados porque la gente se admiraba de sus doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas".(Mateo 7:28-29). Hoy veremos el capítulo 3, que fue preparada por el hermano Julio Loredo.
Jesús fue un maestro con mayúsculas, el Maestro de todo maestro (en el caso que nos ocupa, fue el Maestro de otro maestro de los judíos, llamado Nicodemo quien debió recibir el comentario de Juan 3:10). En el caso de Nicodemo, Jesús dejó a las multitudes para entrevistar a una sola persona, como en el caso de la mujer samaritana, y en ambos casos afirmar verdades fundamentales de la doctrina cristiana.
Jesús consideró que ese auditorio más pequeño de una sola persona tenía un inmenso valor: un individuo a quien mirar, hablar, amar y ganar. En estos casos su palabra como Maestro se hace más directa y profunda a la vez. Su vos pensás que hay muchos en el mundo en que el Señor tiene que ocuparse y tu caso no sería importante para El, ¡Te equivocás! Aunque te creás insignificante ¡El Señor contempla tu caso y ocupará su tiempo en vos, porque le interesás mucho ya que te ama incondicionalmente!
Desarrollo: "Había un hombre", Juan 3:1a. El evangelista Juan, nos dice que se trata de un solo individuo. El hombre era Nicodemo que, cobijándose en las sombras de la noche, va a entrevistar al Maestro, quien le habló con interés y profundidad.
¿Teniendo Jesús, por delante solamente tres años y medio de ministerio, no significa ésto una pérdida de tiempo? Nicodemo era un maestro de Israel; pero era un hombre pecador a pesar de poseer un profunda cultura religiosa y una gran curiosidad. El "vino a Jesús" diciéndole: "sabemos que has venido de Dios como Maestro..." Aunque el propósito de esta visita no aparece para nosotros bien definido, es evidente que quería hablar sobre la persona y misión de Jesús. Nicodemo no fue defraudado, pues el Maestro le habló con sumo interés y le hizo escuchar mucho más de lo que seguramente esperaba. No le dijo: "si quieres saber de mí, te invito a escucharme mañana cuando esté predicando a las multitudes". ¡No! A él sólo y en esa misma noche le dio el más grande mensaje que el hombre pueda escuchar, que tal vez él no buscaba, pero que El sabía que lo necesitaba.
Como argentinos poseemos una profunda cultura religiosa pero ... ¿la religión satisface las necesidades más profundas de nuestro ser interior? ¿No tenemos curiosidad de saber más acerca de la persona de Jesús? Nicodemo "fue a Jesús", ¿vos sabés cómo ir a Jesús? ¿cuál fue el tema del mensaje que el Maestro enseñó aquella noche a Nicodemo? ¿cuál fue el párrafo, hoy texto clave, que se considera la condensación de todo el Evangelio?
Enfocaremos nuestra atención sobre el texto de Juan 3:3 y siguientes, referidos a la enseñanza fundamental del nuevo nacimiento. Las ciencias de la conducta como la sicología y sociología, tratan de descubrir las leyes del comportamiento humano. La debilidad de esos experimentos, es que no tienen en cuenta el hecho del pecado del hombre. Un delincuente juvenil, esas ciencias lo consideran el resultado de la pobreza, un ladrón lo consideran un inadaptado social y víctimas ambos, del medio ambiente.
Alguien dijo refiriéndose al pecado: "La sicología lo llama comportamiento emocional, la filosofía lo llama pensamiento irracional, la sociología lo llama degeneración cultural, los humanistas lo llaman debilidad de moda, la historia lo llama lucha de clases, la biología lo llama instinto humano, Jesús lo llamó pecado".
El mensaje de Jesús en el capítulo tres de Juan (v.7), nos dice que el hombre es pecador y que le "es necesario nacer de nuevo". Es interesante notar que Jesús no le dijo esto al ladrón de la cruz, ni a la mujer adúltera, o a la mujer hallada en adulterio, sino que se lo dijo a Nicodemo.
Nicodemo, por sus responsabilidades, ayunaba dos días por semana, pasaba dos horas orando en el Templo, daba el diezmo de todos sus ingresos y enseñaba teología al pueblo de Israel. Todas estas responsabilidades le correspondían como maestro de Israel. Pero Jesús le dijo: "eso no basta, tenés que nacer de nuevo". Esto implica que Nicodemo y todos los personajes nombrados antes, y todos nosotros, tenemos que nacer de nuevo. El nuevo nacimiento es para el hombre y la mujer, un cambio desde la propia raíz del individuo, un comienzo absolutamente nuevo, no una reforma de vida, ni un buen propósito de año nuevo (eso de "año nuevo, vida nueva"). Implica llegar a ser una persona totalmente diferente de lo que era antes de este encuentro personal con Jesucristo y su poder transformador. Este nacimiento nuevo, no es físico, sino que es de carácter espiritual, un renacer no del cuerpo, sino del alma, la mente y el carácter. El problema fundamental del hombre, no es social sino espiritual.
El hombre y la mujer necesitan de un cambio interior completo que solo el Espíritu de Cristo puede producir. ¿No te interesaría nacer espiritualmente de nuevo, tan maravillosamente como la oruga que se transforma en una bella mariposa? Dios hizo ésto, y su poder transformador también te puede alcanzar. ¿No deseas que algo así pase en tu vida
Hasta el próximo encuentro.