GRUPOS DE ENCUENTRO

IGLESIA EVANGELICA BAUTISTA DEL CENTRO. REG. CULTO No 672. RODRIGUEZ 542. ROSARIO

PINTURAS EN EL EVANGELIO DE JUAN

 

LECCION NUMERO SEIS

Introducción:

 

Hoy concluiremos el capítulo dos de Juan, que nos pinta a Jesús como el Hijo del Hombre. Sólo veremos los versículos 23 al 25 (con ideas del pastor Libert). "Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre".

Hay dos clases de creyentes: los que prefieren los beneficios de Cristo y los que prefieren a Cristo mismo. Unos quieren sobre todo la prosperidad, las experiencias, las señales, los milagros y los prodigios; pero otros, sin desesperarse por conseguir estas cosas, quieren a Jesucristo en persona. Unos desean preferentemente los dones más "vistosos", se desesperan por hablar en lenguas, por profetizar, por protagonizar prodigios y milagros; en tanto otros aspiran a una comunión más íntima con el Señor de los dones que es Jesucristo, con o sin señales, con o sin experiencias espectaculares. ¿A qué clase de creyentes pertenecés?

En Juan 2:23-25, se habla de los que creían en Jesús "viendo las señales que hacía". Sin embargo, el pasaje agrega: "pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos". Tales personas no querían a Jesús sino a sus prodigios. Por eso muchos lo abandonaron cuando descubrieron que la doctrina era mucho más seria. Ver, en el mismo evangelio de Juan, 6:60 y 66. Dialogar permitiendo que todos se expresen, tratando de descubrir las similitudes con el hombre de nuestra época.

Los creyentes que buscan "cosas sobrenaturales" -y beneficios propios- tienen una notable predisposición a exaltar la obra del Espíritu Santo que, según 1 Corintios 12:7-11 es el Dador de los dones. Pero en este énfasis suelen olvidar que el Señor Jesucristo es el que decide los ministerios en que tales dones deben manifestarse (1 Corintios 12:5).

No podemos usar los dones como a nosotros se nos ocurra, aunque ello sea excitante

Si dependemos de Jesús, El nos dará concretamente las instrucciones sobre la manera de aplicar los dones (por ejemplo 1 Corintios 14), y nos conducirá al ministerio que El nos ha asignado. Por eso en Romanos 15:18-19, Pablo dice: "lo que Cristo ha hecho por medio de mí...con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios". Nótese el lugar que Pablo da a Cristo y comparar con Gálatas 2:20. Ver también que Pablo atribuye mucha importancia a "la palabra" y "las obras".

Los dones son estériles si Cristo no vive en nosotros

¿Dependemos de Jesús o a veces "nos arreglamos solos"? ¿Esperamos sus instrucciones sobre la manera de aplicar los dones o nos arreglamos como podemos y queremos? Dialogar.

Un día Jesús entró a una aldea (Lucas 17:11-19), y lo recibieron a los gritos diez desesperados leprosos que buscaban lo que nosotros mismos buscaríamos: ser sanos de la terrible enfermedad. ¿Qué pasó entonces? ¡Jesús sanó a los diez, sin excluir a ninguno! Podríamos pensar que en un mundo donde esta enfermedad era "sin retorno", estas personas impactadas por el milagro, el gran prodigio y la maravilla, se transformarían automáticamente en seguidores fieles de su "sanador". ¿Qué ocurrió? Solo uno de los diez vuelve agradecido "por más", y encima era samaritano y quien le había sanado era judío. Las señales, los milagros, los prodigios no fueron suficiente para crear la verdadera fe. El que volvió recibió la pregunta: "¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?" ¿Creemos que la situación actual hubiera cambiado este episodio, para hacerlo diferente? ¿los milagros y prodigios son suficientes para crear fe? Jesús dijo al final del evangelio de Marcos: "Y estas señales seguirán a los que creen...", es decir que las señales nos seguirán a nosotros y no nosotros a ellas. ¿Cómo es el hombre de nuestra época?....

En el momento que Jesús fue arrestado, soldados y alguaciles cayeron junto con Judas Iscariote cuando retrocedieron ante la presencia de Cristo, pero después ellos arrestaron igualmente al Señor sin demostrar ningún cambio (Juan 18:3-6,12).

Juan 19:23-24 dice: "Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica...y dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quien será.." Todavía hay muchos que echan suertes para quedarse con la "túnica de Jesús", que es tan sólo un bien pasajero, sin quedarse con el Señor mismo, aunque estén al pie de la cruz. Recordemos que el Espíritu Santo glorifica a Jesús (Juan 16:14).

Hasta el próximo encuentro

 

 

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