Ocaso


Ha muerto el sonido…
Envuelta en pánico, huye la luz.
Mi casa desolada, sufre
trabada entre dientes azabaches.

Sibila, mi alma,
arde en fuego negro,
crepitaciones y pecados.

Bífida, la noche
todo lo abrasa.
Ciñe sus piernas
de bailarina muerta.
Decapita el día
que rueda a mis pies
hecho pasado.

Zulma Páez, 2005

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