.- Omnipotente y Eterno Dios envíanos la
guarda
de tus Ejércitos Celestiales,
para que seamos preservados de los terribles
ataques del enemigo maligno y que
preservados de todos los peligros
por la Sangre Presiosísima de Nuestra Virgen María,
te podamos servir nuevamente en Paz.
Por Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo,
que Contigo y el Espíritu Santo
Vive y Reina como Dios en la Eternidad
Amén.
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