- ¡ Oh Dios ! que traspasaste el
corazón de Teresa, tu esposa amada, con la saeta encendida de tu Divino Amor y la
consagraste víctima de caridad, concédenos por su intercesión que nuestros corazones se
abrasen con los árboles del Espíritu Santo, para que en todo te amemos.
Por nuestro Señor Jesucristo,
Amén.
- ¡ Oh Gloriosa Santa Teresa de Jesús !
Tú el serafín del Carmelo, Tú la maestra de los sabios, Tú el martillo de la herejía
y el apóstol de la fe, Tú la heroina incomparable milagro de tu sexo, pasmo del orbe,
gloria de la Iglesia, Luz del mundo, acuérdate, te rogamos, siempre de tus hermanos, de
la Iglesia, del Vicario de Jesucristo y de todo el mundo.
Alcánzanos luz del cielo, mira que no nos entendemos ni sabemos lo que deseamos ni
atinamos lo que pedimos.
Mira cuantas almas se pierden por no servir anuestro Rey y Señor
Mira que no son de olvidar los grandísimos trabajos que Jesús padeció por salvar las
almas.
Habed piedad Criador, de estas vuestras criaturas que tanto os costaron y por la
intercesión poderosa de vuestra esposa Teresa de Jesús, concedednos el triunfo de la
Iglesia, la paz del mundo
y la prosperidad de esta República a fin de que, destruidas todas las adversidades y
errores, seamos consumados en la unidad, no haya mas que un solo redil y un solo pastor y
cantemos todos eternamente vuestras misericordias.
Amén. |