- Beatísimo Padre, aunque indigno por muchos conceptos, yo tengo la dicha de ser hijo
vuestro;
miradme como a tal, y no ceséis de interceder por mi
ante la Divina Misericordia;
alcanzadme el perdón de todos mis pecados;
la gracia de vivir pobre de espíritu, casto y mortificado, practicando todos los días de
mi vida,
a ejemplo vuestro, la Santa Humildad,
para honrar con estas virtudes a nuestro Divino Salvador, a su santísima Madre y a vos,
mi seráfico Padre, a fin de merecer la dicha
de reinar eternamente con Vos en el cielo.
Asi sea
Amén
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