Junio 2000

2 Quiénes participaron: Una breve presentación de los grupos de cada país


Argentina, Buenos Aires

Ambivalencia de las mujeres y doble moral de la sociedad

En Buenos Aires se reunieron 14 mujeres de entre 25 y 74 años la mayoría con educación primaria completa y algunas con estudios secundarios y otras cursando universitarios. La mayoría trabaja en servicio doméstico, costura, ventas por cuenta propia, la mayoría también tienen hijos, algunas son jefes de familia, y tienen a sus maridos desempleados.

"Nadie nos dijo que teníamos que hacer cosas que nos gustan. Más bien se nos dice qué tenemos que hacer como madres: cocinar, tener la casa limpia, la ropa del marido lista... Cuesta horrores... No nos dan permiso". Este grupo de mujeres, que se conocen y han trabajado juntas en relación a temas relacionados con su identidad de mujeres reconocen sus derechos como personas, derecho a su tiempo, a sus proyectos, a una sexualidad gratificante, a elegir el número de hijos. Sin embargo el peso de la educación y del medio sigue siendo poderoso. "La creencia de que en primer lugar sos madre antes que mujer no nos permite disfrutar de lo sexual... Para mí es terrible que mis hijos piensen que me voy a acostar para tener relaciones... te lleva a no disfrutar un montón de cosas".

Las contradicciones, la ambivalencia aparece también en relación a los métodos anticonceptivos. Todas, unánimemente, están de acuerdo en usarlos. Sin embargo el temor del embarazo se mantiene: "Algunas no llegamos a saber cuál es nuestro punto más sensible por miedo a quedar embarazada". Los métodos se conocen, pero cuesta aplicarlos, generan desconfianzas, no hay información suficiente.

En relación al aborto aparecen los mensajes contradictorios de la sociedad e incluso una aparente doble moral de la propia Iglesia. "Si abortas Dios te va a castigar... y si lo haces y después te pasa algo es que Dios te castigó". "Ser madre soltera es muy censurado. En la parroquia de mi barrio no se permite que las madres solteras bauticen a sus hijos en los bautismos comunitarios porque son malos ejemplos. “Solo lo hace en privado y en secreto”. No hay salvación posible, conservar o no el embarazo será motivo de castigo si no es dentro del matrimonio.

Estas mujeres, fundamentalmente las de mediana edad, se encuentran relativamente informadas sobre sus derechos y las posibilidades de ejercerlos. Sin embargo para ellas no hay ya mucha posibilidad de cambio, apuestan a sus hijas y a las nuevas generaciones: "Mis hijos sí están cumpliendo con la cantidad de hijos que se propusieron tener."

Argentina, CORDOBA

Desinformación y fatalismo ante el embarazo

En la ciudad de Córdoba se reunieron dos grupos de mujeres de entre 30 y 50 años con un promedio de seis hijos cada una. En su mayoría subempleadas; empleadas domésticas, empleadas en talleres textiles. Son mujeres que participan en actividades sociales y parroquiales de sus barrios.

En general este grupo considera que no eligió el número de hijos que tuvieron. "Yo tuve mis hijos sin pensar que podía decidir tener o no. Yo quería tener, pero nunca pensé que podía decidir no tenerlos, nunca se me cruzó por la cabeza". "Por ahí una cree que elige, pero no, porque el peso de las creencias, de la educación es muy grande. Una piensa que la maternidad es tan linda, que la va a compartir con el varón, es como que algo te lleva, y decimos...'Dios me lo mandó', por algo será, y la decisión queda en manos del destino".

"Las que deciden no tener hijos es porque tienen información, las que tienen instrucción, las que tienen madres que puedan ayudarlas, darles consejos". "Eligen las que están preparadas. Nosotras educamos a nuestros hijos para que puedan elegir, dar información, y educar en libertad" Nuevamente aparece el tema de la falta de información, sobretodo para las personas con menos "instrucción".

La responsabilidad de informar la asumen las madres, aunque también se reconoce la responsabilidad M Estado: "Acá no hay leyes que protejan a las mujeres que quieren o no quedar embarazadas, tener hijos, no hay centros que den información y servicios". Pero peor que no informar parecerían ser algunas situaciones de desinformación: "Los métodos para cuidarse no son abortivos. El aborto es una cosa grave. Lo que pasa es que se ha afirmado desde la Iglesia que algunos métodos son abortivos, entonces generan mucha culpa en una". %o recibimos información sobre los métodos. Los medios de comunicación, cuando se trata de la Ley de Planificación Familiar difunden que todos los métodos anticonceptivos son abortivos, esto genera mucha confusión. Las más jóvenes cuentan con más información pero muchas veces distorsionada". Como la que aparece en el siguiente testimonio dada desde la propia Iglesia: "En los cursillos prematrimoniales que dicta la Iglesia, nos dijeron que una chica a pesar de tener el DIU quedó embarazada y el chico nació con el DIU atravesado en la cabeza y por eso no lo aconseja la Iglesia".

Para estas mujeres, sus hijos son, sin embargo, lo único, todo, lo que tienen. Les es difícil repensar sus vidas a partir de la posibilidad de elegir. Sin embargo, la experiencia grupal, la reflexión hace que abran, para algunas, por primera vez, algunas ventanas: "Yo empiezo a razonar, a pensar, ¿para lo único que sirvo en la vida es para eso? ¿Qué quiero hacer? ¿Que va a ser de mi vida? No sólo criar mis hijos, quiero otras cosas. Acá empiezo a pensar en mí, a veces es difícil, hay que tener un carácter fuerte para decir "basta"'.

BOLIVIA.

El dolor de ser mujer

En una zona suburbana de la ciudad de La Paz se realizaron dos entrevistas grupales a un conjunto de mujeres que viven en condiciones de extrema pobreza. Son aymaras, no manejan bien el español, tienen como promedio seis hijos, tienen algunos años de primaria hechos y otras son analfabetas, trabajan una vez a la semana en un taller de tejido, única posibilidad laboral ya que aquí pueden traer a sus niños y reciben capacitación. Sus ingresos familiares no alcanzan los U$S 60 mensuales.

Quizá por vivir situaciones de tantas necesidades y privaciones, económicas, de información, afectivas, este sector de mujeres indígenas aparece  como las más oprimidas en su condición de mujeres, sus testimonios nos impactan por la fuerza de su soledad y de su dolor: "Grave es ser mujer... no hay caso de trabajar, no se puede estudiar, no hay ayuda de nadie. Por eso así nomás estoy andando... mucho se sufre... no alcanza la plata para darle leche a mi guagua..."

Para la mayoría de las mujeres entrevistadas la maternidad salvo en un primer momento, es vivida con un gran dolor. Dolor por las necesidades económicas, dolor por las enfermedades que no se pueden atender, dolor por la desesperanza. "Me he sentido muy triste, muy preocupada". "No podía trabajar y se enojaba mi marido". "No hay plata para alimentar a los hijos", "Duele mucho, no hay caso de trabajar, yo quería aprender a leer y escribir, pero no hay caso, ahora estoy mal".

También para la mayoría la maternidad no fue elegida, fue algo que llegó. Algunas ni sabían cómo, otras no sabían que se podía prever, otras obedecían a los compañeros. "Yo he tenido obligada por mi marido, porque los dos primeros nacieron hombres y él quería mujercita". "No yo no quería, pero mis papás me han entregado al que es mi marido cuando era chica por plata. Cuánto pagaría, no sé". "Yo hubiera querido tener charlas, como ahora nos dan para no tener hijos". "Yo tenía 13 años desde eso mi tío me bajaba el calzón y me lastimaba, una vez sangre me ha salido y era que ya me enfermaba y de ahí nomás ya no me enfermaba harto tiempo, y ya estaba esperando familia". "Uno se ilusiona cuando sabe que va a ser madre, pero después es triste porque la plata no alcanza para nada, no hay para leche, así siempre es, y da mucha rabia. Cuando veo a otras mujeres que tienen tantos hijos yo les riño porque ahora no es como antes, como ustedes que nos orientan, antes no era así por eso estábamos fregadas las mujeres..."

Estas mujeres, aún hoy, desconocen el uso de métodos anticonceptivos. "No sabemos cuidarnos, no sabemos nada, dicen que hartas cosas para no tener hijos cada año... Las de nuestra clase no sabemos, no nos enseñan, ni de nuestra "regia" nos enseñan. Las señoritas pueden saber. No, no sabemos nosotras... Ahora para no tener más hijos no duermo con mi marido, duermo con mi hijito menor duermo".

Cuando no pueden más recurren al aborto. "Doce embarazos he tenido, la enfermera en la mina me ha ayudado, a ella le he pagado, mi marido me ha dado la plata, caro siempre era, después en El Alto me han "curado" (realizado un aborto), tres abortos he tenido y dos guaguas se han muerto". "Yo estoy cansada, mi marido mucho se emborracha y casi no tiene trabajo, yo tengo que cargar con todo, por eso vendo cosas, tejo, para criarlos, alimentarlos, pero estoy cansada, ocho hijos tengo, diez casi tengo, pero me he hecho "curar" dos veces, ya no quiero saber nada de más hijos".

A veces los abortos no son voluntarios: "Mi marido me ha hecho pegar y tuve un fracaso (aborto), luego me ha abandonado diciendo que soy mula que por eso no he tenido más pero no sé la causa". "En el hospital me han sacado porque me he enfermado con sífilis y podía nacer mi hijo ciego y enfermo". "Tuve un aborto por el trabajo de cargar papas, casi me muero porque no había médico..."

La Iglesia no parece tener una presencia de apoyo en la vida de estas mujeres. Saben que aquella condena el aborto, pero ese discurso es lejano a sus vidas. Parecería como que, en medio de tanto dolor, la culpa no tendría mucho espacio. "En nuestro pueblo el curita decía que es pecado el aborto incluso usar nada porque trae enfermedad". "Se nos ha explicado del aborto, que cuando la mujer es violada, o hay incesto, pero los párrocos nos dicen que no debemos hacer caso que eso dicen mujeres tentadas por el diablo, ya no sé si creer o no creer, qué de verdad es eso pues señorita". "Dicen que cuando se hace un aborto el niño en el vientre se hace así como si estuviéramos matando, dentro del vientre de la madre clama a Dios, pero nosotros también debemos ver lo difícil que está la vida, por esa razón tenemos en El Alto tantos niños abandonados, y diría que aunque la Iglesia se oponga, se debe hacer si es que ya no hay otra solución". "El padre ha dicho que es maldición abortar, no yo no creo porque sufro al tener hijos, pierdo mucha sangre". "Dicen que es pecado pero no ayudan a criar."

Para todas, el número elevado da hijos ha influido negativamente en sus vidas. "Duele mucho, no hay caso de trabajar." "El criar trae dificultad en el trabajo". "No hay caso de estudiar, es perjudicial para la mujer", "No puedes estudiar para superarte". "Nos desgasta físicamente, nos vuelve más viejas rápidamente, si no se puede una desenvolver rápido en el trabajo, la economía falta".

COLOMBIA

La presión masculina en el número de hijos

En la Ciudad de Bogotá se reunieron dos grupos de mujeres, que provenían de distintas zonas del país, dentro de un Encuentro Nacional de Madres Comunitarias. Estas mujeres tienen un promedio de tres hijos y participan de un programa social en el cual reciben capacitación y tienen instancias de reflexión.

Muchas de ellas reconocen cómo la maternidad en edades tempranas les impidió capacitarse, hecho que ahora, ya mayores, pueden hacer dentro del Programa en que están. Algunas mujeres fantasean con la maternidad como una liberación de la casa paterna.

A falta de otros proyectos, el embarazarse conduciría al matrimonio y éste, supuestamente a una situación de libertad mayor. "Quizá por la presión que tuve en mi niñez, quise como liberarme y pues creí que esa sería la forma, el hecho de quedar embarazada fue un motivo para casarme. No estaba preparada ni para la maternidad ni para el matrimonio y tuve que dejar de estudiar, y se acabó ahí mi vida con mi hijo".

En estos grupos, al igual que en otros, aparece la presión masculina para tener hijos. "Mi marido no quería que yo planificara, entonces a escondidas de él me hice la ligadura y de ahí fue que empezaron los problemas entre los dos porque debía tener muchos hijos porque así lo mandaba la Iglesia Católica, pero yo no estaba de acuerdo, yo quería mis tres hijos y nada más". "Yo en mi inexperiencia tuve mis seis hijos, pero al momento que yo escondida me decía que por qué yo no reaccionaba de otra manera, sino que estaba ahí sumisa, pariendo, entonces a la cuarta hija yo habla decidido abortarla porque no quería más hijos, estaba cansada, tomé abortivos pero con mala suerte, no me hicieron efecto, y seguí pariendo porque no encontraba quien me guiara. Después del último empecé a trabajar a escondidas, llevaba a mis hijos a la rehabilitación y allí conocía personas que me empezaron a ayudar, que estudiara, que me capacitara. Después mi marido cambió y me ha ayudado bastante".

En relación al aborto, las opiniones generalmente coinciden en que se debería aceptar en algunas situaciones: violación, riesgo de vida de la madre. Pocas admiten que es un derecho de la mujer, el argumento para esto es, tanto que la vida comienza con la fecundación, como el riesgo de que la legalización lo convertiría en una práctica permanente favoreciendo la "promiscuidad". "El aborto si es para sinvergüenzas no, porque así como le gustó haciéndolo tiene que gustar pariéndolo". "Es que hay muchas jovencitas hoy en día que prácticamente lo hacen por deporte, tienen relaciones sexuales por deporte, y después quedan embarazadas. Por eso lo más importante es educar, es hacer campañas para que usen métodos anticonceptivos, y para que cuiden su cuerpo, que lo respeten, que es lo más lindo que Dios creó".

Estas mujeres parecen tener un nivel de reflexión relativamente avanzado en cuanto a su condición de mujeres a partir del Programa en el que participan que les permite ser más sensibles a sus derechos y necesidades. "Creo que no tenemos en cuenta a la mujer, como que ella es un objeto, como que su única función es tener hijos, como si no tuviera otras posibilidades grandes para el desarrollo de un país. La hemos tenido en cuenta como una matriz, como ese cuerpo que da vida, pero si bien es importante, ¿será lo más importante en la vida de una mujer?" Asimismo, aquellas que se han ligado las trompas o usan regularmente métodos anticonceptivos reconocen cómo han comenzado a tener mejores relaciones sexuales: "Ya no es lo que nos impongan los maridos, y así podemos gozar de una buena relación sexual, pasarlo rico sin temor que voy a quedar embarazada..."

 CHILE

La sociedad censura el aborto pero no apoya a la madre soltera

En la ciudad de Concepción se reunieron un grupo de mujeres que se encuentran con frecuencia para analizar temas relacionados con la mujer. Tienen uno a dos hijos y trabajan todas. En este grupo todas usan métodos anticonceptivos, algunas usaron el "Billings" pero no sirvió y fue con el que se quedaron embarazadas...

"Cuando me embaracé sentí el rechazo de mi familia por no estar casada. La sociedad y la Iglesia te condenan si abortas pero no te ayudan con tu embarazo si decidís tenerlo y tampoco la Iglesia te da información sobre cómo evitar el embarazo o apoyo en esos momentos". Ellas encuentran que la mujer está sola a la hora de controlar la fecundidad, no tiene apoyo del hombre y sola también frente a la decisión de abortar, que es un hecho especialmente doloroso para la mujer "y la marca para toda la vida". La sociedad nuevamente, condenará a la mujer por abortar y no al hombre.

MEXICO

El número de hijos como signo de virilidad y control de la sexualidad femenina

En la ciudad de México se reunieron mujeres que han luchado juntas por vivienda e inician un proceso de Comunidad Eclesial de Base. Tiene entre 27 y 63 años y entre 1 y cuatro hijos salvo una, la mayor que tiene ocho. Ninguna trabaja en forma remunerada.

En este grupo se analizó con mucha fuerza la influencia del "machismo" en la fecundidad de las mujeres. Veamos los siguientes testimonios: "El doctor me dijo que era mejor sacarme la matriz y me dijo que si le dije a mi esposo, y le contesté que no, que era mi vida, y que yo decidía. El doctor me dijo que qué valor que yo tenía porque aquí lloran mucho o viene el marido y nos insulta", "Aquí en México las mujeres mueren de cáncer y es porque no hay publicidad y también la gente que dice ¡esa no sirve para nada! ¡No tiene matriz!¡Está vacía! ¡Está hueca!. Hay mucha ignorancia y el hombre está peor. ¡Qué bruto creen que es una bolota que le sacan a una!" "Es la ignorancia que una tiene, porque mi suegra me había dicho ya después de mi tercer hijo que ella me llevaba a que me ligaran. Y yo de ignorante le dije a mi esposo y él me dijo "ya andarás como la yerbabuena le cortan las hojas y ni se les nota, ya andarás de un lado para otro, ni cuenta me voy a dar de que andes con otros señores teniendo relaciones sexuales", y eso me dolió y entonces con el miedo, sigo teniendo a mis hijos los que Dios me dio que son ocho. Entonces esa ignorancia de uno, esa fidelidad que le tiene al hombre, y a veces ni lo merece".

"Es que también nosotras, la gente, somos veneno puro. Por ejemplo yo duré once años tratando de tener un bebé y no podía, y mis cuñadas y mi suegra me rechazaban, me decían indirectas. Y mi vecina decía ¡voy a tirar esos botes de plantas porque no tienen flores! Y la comparan a uno con una mula (porque la mula no tiene hijos)" "Es el machismo tan fuerte que hay que si el hombre es estéril deja de ser hombre".

La presión por el número de hijos se ve contrarrestada por mecanismos de información aparentemente, más difundidos en ese país en relación a la anticoncepción. Estos se dan tanto en las consultas ginecológicas como por los medios de difusión. "En el Seguro nos explican bien, pero hay gente apática que no quiere preguntar porque nos da pena, a veces no tenemos las palabras para expresamos, pero sí informan bien". También la televisión avienta los bombazos esos de “la familia pequeña vive mejor" y en esa forma la mujer se va creando esa mentalidad".

Todas las presentes se cuidan con métodos anticonceptivos salvo la señora mayor que usó después de sus ocho hijos un algodón mojado en limón como método casero recomendado por su madre.

Las mujeres si bien sienten que la maternidad ha sido su fuente de realización, sin embargo defienden su cuerpo y el derecho a elegir un número pequeño de hijos. A pesar de estar vinculadas a la Iglesia no creen que usar los métodos sea pecado, o en última instancia es un pecadillo muy venial. "Yo en la misma Iglesia oí una vez que el Padre decía que con cualquier método estaba asesinando a las criaturas que Dios nos manda. Yo estaba con Amelia y ella estaba bien preocupada porque el Padre nos está diciendo que somos asesinas. Le digo no, más asesinato sería que ya estuvieras embarazada, te hicieras no se cuántas cosas para abortarlo, así sí.

"Es más crimen traerlos al mundo y que anden mal comidos y desnudos pidiendo por las calles." "Los sacerdotes jóvenes tienen otra mentalidad, de que se cuiden las mujeres, de que no salgan embarazadas. Aunque nunca hablan de la sexualidad, pero sí nos dicen que nos respetemos que valemos mucho como mujeres, que no nos dejemos humillar por los hombres".

Muchas se quejan de la libertad sexual de los jóvenes, las relaciones sexuales para ellas deben darse dentro de la pareja estable como expresión de amor. "La mayoría de los jóvenes tienen relación que no es amorosa, sino ya entran a la sexualidad". "La moral existe y debe existir si no se da el abuso sexual, en vez de libertad es libertinaje. Hay tantas jovencitas que por sus bajas pasiones ven a un muchacho y se acuestan con él". Una de ellas que opina que hoy en día hay mucho "desenfreno sexual por causa de la TV" es la misma que narró la siguiente experiencia en relación a su propia iniciación sexual, hace cincuenta años: "A mí me robaron con pistola en mano y me llevaron de quince años, y la primera noche no sabía yo qué, no me dejé tocar, me espanté, estábamos en casa de su abuelita y yo no quería a ese hombre que me robó. Pero la segunda noche me tomó y al otro día fue lo más peor porque yo sentí dolor de cuerpo, escalofrío. Después no me di cuenta que estaba embarazada, y yo le decía a una vecina que por qué estaba creciendo mi estómago, y me dice ¿qué te comiste eh? ¿Con qué te empachaste?", Se reía de mí ".

PERU: 

Dios no puede estar en contra uso de métodos anticonceptivos

En Lima se realizaron cuatro talleres para reflexionar sobre los ejes propuestos. A todos ellos asistieron mujeres creyentes de entre 20 y 29 años como elementos comunes, originarias de la ciudad y de provincia y practicantes y no practicantes como elementos diferenciadores. La edad de las participantes nos brinda una visión "desde las más jóvenes" que no teníamos en los demás grupos integrados mayoritariamente por mujeres en edades medias.

Estas jóvenes casi en su totalidad están de acuerdo con las relaciones sexuales prematrimoniales. Consideran que el sexo es parte de las necesidades humanas aunque distinguen entre relaciones de amor y afecto y relaciones promiscuas donde esto no aparece. En las provincianas se registran conductas más conservadoras, donde algunas consideran importante la virginidad antes del matrimonio.

Discrepan abiertamente con la postura de la Iglesia en relación a la finalidad de las relaciones sexuales. No creen que éstas deban conducir a la procreación como finalidad, y más bien sienten la obligación de usar métodos anticonceptivos ya que éstos les permiten "traer al mundo los hijos que efectivamente puedan mantener y educar, ser madres responsables". "Tener los hijos que Dios manda" o "usar el método del ritmo" son sinónimos para las jóvenes. Ninguna puede admitir que "Dios quiera eso" y admiten no manejar suficiente información sobre su uso. La mayoría recién después del primer embarazo accedieron a información adecuada.

Por lo tanto, a diferencia de lo que ocurría en el caso de las relaciones sexuales extramatrimoniales donde en algunos casos todavía se sentía cierta culpa, con respecto a los métodos anticonceptivos no existe duda "no se está pecando". Consideran que la posición de la Iglesia al respecto es anacrónica y desean no solamente que la modifique sino una actitud más de comprensión y de ser fuente de información y apoyo.

En relación al aborto, son totalmente contrarias y comparten la posición de la Iglesia. Los argumentos se relacionan tanto con las consideraciones a cuándo comienza la vida, a temores en relación a las consecuencias tanto físicas como de condena moral, y a considerar que la maternidad se puede asumir con apoyo familiar y social. A pesar de todo lo anterior reconocen que no se debería penalizar a las mujeres que lo practican y tienen en general muy poca información sobre las condiciones en que abortan las mujeres de escasos recursos y las consecuencias que les trae. También asocian la legalización del aborto con el aumento indiscriminado de éstos y no cuentan con información de cómo funciona el sistema en países en que se ha legalizado.

Estas jóvenes valoran como positivos los cambios en la sociedad en relación a las costumbres y fundamentalmente a las posibilidades para las mujeres. Dentro de éstas destacan la libertad, las posibilidades de estudiar y trabajar y el apoyo que para la autonomía, han significado los métodos anticonceptivos para las mujeres.

URUGUAY

Las relaciones sexuales como placer o como obligación

En Uruguay se reunieron mujeres del medio rural, de entre 47 y 61 años, la mayoría con cinco hijos ‑que es un promedio alto para el país‑. Son de un nivel de instrucción medio. Se reúnen para elaborar conservas de alimentos en forma grupal. Tienen participación a nivel de Iglesia y algunas son miembros en grupos de mujeres del medio rural.

Quizá esa participación ha generado reflexiones previas que les permitió hablar de su sexualidad con libertad: "Yo he hablado con mi madre y con mujeres que han pasado años y años e incluso toda una vida sin sentir absolutamente nada sexualmente. Eso para mí es impresionante, ese es un tema que nunca se hablaba, y Dios nos libre de hablar si vos sentís o no sentís". Las mujeres somos diferentes, no sentimos igual que los hombres, somos más mentales, necesitamos mucho más tiempo de preparación en una relación". "Es que a veces una está cansada o estás preocupada, y ellos siempre están prontos y cuánto más rápido mejor'. Otra participante agrega: "Creo que nosotras lo hacemos para verlos a ellos contentos..." Pueden compartir sus vivencias y llegan a concluir que la comunicación o falta de comunicación en la pareja, es el aspecto principal que influye en las relaciones sexuales.

Reconocen que el miedo a quedar embarazadas influye también en sus relaciones sexuales, a pesar de que todas usan hoy métodos anticonceptivos modernos. Aparentemente en un inicio los métodos que usaban eran los "naturales": "Yo el control que tenía era con Oggino, y mis hijos fueron todos Ogginitos. Un poco por aquello de que la Iglesia no permitía otro que no fuera ese. Ahora últimamente sí, usamos el preservativo".

Distinguen entre su situación pasada, en la cuál no planificaron sus embarazos y la que viven hoy sus hijos. "La juventud hoy tiene planificado. Veo a mis hijas, será por la situación económica, por las inseguridades, además tienen compromisos. Nosotras por ejemplo trabajábamos en la casa, nos tocó trabajar en la casa. Pero ahora mi hija trabaja por un lado y el marido por otro y eso hace que no puedan desear tener hijos. Ella me dijo, Yo hasta fin de año no voy a encargar, porque no tengo condiciones para tenerlo'."

Creen que la Iglesia debería cambiar su posición respecto al uso de métodos. Algunas no se sienten mal por usarlos, consideran que es una cuestión de conciencia "Yo no me siento mal, pienso que cumplí con Dios y con la patria, yo estoy tranquila, si uso preservativos es porque no puedo quedar embarazada, ya cumplí, pasé el ciclo". "La Iglesia y el Papa nos tienen que aceptar a nosotras como mujeres". Otras viven el uso de métodos como trasgresión "Yo me siento en pecado por tomar pastillas, y voy y me confieso, pero sigo tomando porque no puedo seguir teniendo hijos".

También se les genera conflicto con la Iglesia por los consejos que les dan a sus hijos: "Nosotros les decimos que se cuiden, que tomen medidas, que no salga sin un preservativo. Pero en eso estamos contra la Iglesia. La Iglesia tiene que cambiar'.

A pesar de que consideran que ellas no abortarían tienen una posición flexible y de comprensión hacia quienes se hacen un aborto, sobre todo hacia las mujeres de escasos recursos que corren riesgos por abortos mal hechos. "SI existe el aborto que lo legalicen, para que se haga en mejores condiciones y no clandestinos. La Iglesia tendría que flexibilizar su posición, yo creo que es cuestión de conciencia de cada pareja".

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