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La Obra de Dios en la Argentina
Por Emilio J. Corbière, periodista y abogado.
Investigador-asociado de la Sociedad Científica Argentina.
Al concluir la década menemista, la organización integrista católica Opus Dei se ha fortalecido al amparo del poder. Miembros conspicuos de la prelatura como el ex ministro Rodolfo Barra, en su juventud integrante de organizaciones del fascismo católico, constituyeron un importante hilo conductor entre el Opus y el poder político. Después de perder las elecciones presidenciales, el menemismo ha logrado imponer a Barra en la jefatura de la estratégica Auditoría General de la Nación. La campaña contra la despenalización del aborto constituye una forma especial de agitación y Carlos Menem, a través de sus contactos en el Vaticano, la utilizará como forma de proyectarse en el exterior bajo la bandera papal y con el apoyo estratégico opusdeísta. El Opus Dei llegó a la Argentina en los años cincuenta, montando desde ese momento colegios, institutos terciarios y la actual Universidad Austral. Comenzó a desarrollarse durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía y en tiempos del régimen del general Jorge Rafael Videla, miembros de la prelatura inspiraron el Foro para la Reforma Judicial, que reunía a abogados amigos de la dictadura. Pero la consolidación opusdeísta se produjo durante la década menemista. Posee en San Isidro un country aristocrático, el Camino Real Tenis Club, y medio centenar de edificios -principalmente en Barrio Norte y Belgrano- campos y establecimientos agropecuarios en Córdoba, Santiago del Estero y en Bolívar. Tras las quiebras del Banco de Intercambio Regional (BIR) y Sasetru, la Obra dirigió su esfuerzo económico hacia los intereses del empresario Antonio Macri (Sevel, Manliba, Demaco). En lo político, la Obra concitó apoyo, a fines de los ochenta, de radicales como Juan Carlos Palmero, Carlos Nino, Facundo Suárez y del ex desarrollista Oscar Camilión, todos ellos participantes, en calidad de oradores, del Centro Universitario de Estudios (CUDES), la residencia universitaria más importante de la organización. Carlos Menem encontró en el Opus a un interlocutor válido. Sus cuadros políticos y una conexión indispensable en Roma sirvieron para tratar de disciplinar durante su mandato, en torno suyo, a la iglesia argentina. Los cuadros opusdeístas llegaron a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y al área política y diplomática. Pero fue fundamentalmente de la mano del entonces ministro del Interior, Gustavo Béliz, que ocuparon áreas políticas importantes en Población y Relaciones con la Comunidad, en Coordinación, en la Secretaría General, en el Sistema de Información y en la Secretaría de la Función Pública. Entre los operadores opusdeístas figuraron Guillermo Haissinger, Diego Blasco Funes, Fernando Sotz, Jorge Passardi, Guillermo Salvatierra, Juan Franchino, Andrés Zuyriani, Horacio Rodríguez Larreta. Este último fue funcionario del ANSES y ahora integra el equipo de colaboradores de la interventora del PAMI, Ceclia Felgueras. Por otros canales funcionaron a favor del menemismo colaboradores de la Obra como Rodolfo Barra, Aldo Carreras y Antonio Boggiano, este último actual ministro en la Corte Suprema e integrante de la mayoría automática promenemista. Conocidos empresarios han integrado o integran las filas del Opus, como Carlos Pérez Companc, Guillermo y Rodolfo Lanusse, Angel Rafael Trozzo, presidente del BIR y protagonista de un conocido escándalo financiero en 1980, Juan Angel Rómulo Seitún (uno de los tres socios de Sasetru, Salimei-Seitún-Trucco), la empresa que registra la quiebra más importante de la Argentina y el banquero Francisco Trusso que, junto a sus hijos Pablo y Francisco Javier, protagonizaron la caída del Banco Crédito Provincial de La Plata (1). Activo en el Cono Sur, el opusdeísmo se apresta a dar la “madre de todas las batallas” este 16 de enero, en la segunda ronda electoral chilena que enfrentará, en busca de la presidencia, al derechista y miembro activo del Opus, Joaquín Lavín y al socialista Ricardo Lagos. En un país no secularizado, como Chile, las contradicciones secundarias religiosas están a flor de piel. Una franja importante de los demócratas cristianos integrantes de la Concertación antipinochetista- no han votado tanto por el socialismo moderado que expresa Lagos sino por su liberalismo laicista, de raíz masónica.
1 Un tercer hijo de Francisco Javier Trusso, Juan Miguel, fue detenido el 2-11-99, junto con monseñor Roberto Toledo, en relación con esa misma quiebra. Los dos fueron liberados al poco tiempo. E.J.C. |
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